«Cuando el verano lance sus caballos nocturnos…»

Cuando creamos este portal de cultura nos topamos inmediatamente con un problema común: el nombre. Finalmente, como es evidente, se impuso el de El Lobo Estepario, sin embargo estuvo entre los postulados el de La Ciudad Invisible, rememorando a Calvino y también porque en ese entonces se había escrito precisamente sobre la fuerza de lo intangible, y pensábamos en qué sería de un hombre, de una familia, de una ciudad, sin sus partes invisibles. Sea como sea, si hay una fuerza invisible que predomina sobre las demás y que incluso insufla de relevancia a la pobre y vomitiva materia que sí es tangible, es la poesía.
General Pico no es una ciudad especial en ese sentido, no está dotada (al igual que la mayoría) de un público sensible a las alturas del espíritu. De modo que conviene aplaudir las actividades en beligerancia que buscan la resurrección. En esa categoría se encuentra el ciclo “Versos desvelados”, creado por la escritora local Olga Reinoso, y dará su última función este viernes 26.

“La idea de lanzar el ciclo `Versos desvelados` surgió en la primera entrevista que tuve con la nueva directora de Cultura Silvia Impaglione –recuerda Olga-. Ella quería aprovechar el espacio de la Terraza de Médano para hacer alguna actividad durante el verano y me pidió que elaborara un proyecto.” Así surgió Versos Desvelados que llega a su fin el próximo viernes 26, a las 20:30.

“La idea fue replicar nuestro acostumbrados recitales de música y poesía, pero algo más atrevidos, más jugados, más creativos –cuenta la autora de A Quemarropa-. Por eso aparecieron performance diversas mezclando la danza, el uso de elementos de utilería y una escenografía inusual que además del espacio contó con el aporte de la naturaleza”, y aquí Reinoso recuerda un célebre pasaje del gran escritor universal: » Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música”, y como la descripción borgeana fueron los atardeceres del 15 y 29 de enero; 12 y 26 de febrero.

– ¿Qué fueron sus Versos Desvelados?
– Un espacio, un momento para soñar, mientras la mano del atardecer nos acariciaba. En la terraza de Medano, cuando el verano lanzaba sus caballos nocturnos para que sus crines nos abanicaran. En la penumbra del susurro escuchamos música de palabras y de pentagramas. Música. Paz. Encuentro.

– Tres palabras invisibles justamente…

– Yo no puedo imaginar un mundo sin poesía, sin música, sin arte. Para mí la poesía es como respirar. Pero lo es para todos, aun cuando no lo perciban en forma consciente. Si ante tanto horror y deshumanización, no existiera el paliativo de un poema, hace tiempo que el mundo hubiera estallado en mil pedazos.

A lo largo de este ciclo pasaron con su música: Nany Mazoky, Eco del LLano, Aldo Iranzo y Daniel Gónzalez, Adrián Venturucci y sus amigos, Alicia Robledo y Raúl Álvarez. El 26, Mario Grassi y Mercedes Vigna y Daniel Sosa de Castex.
Los lectores, narradores, poetas, bailarines: Iris Lieschner Bea Soria Laura Carnovale Iris Gatica Carina Fernandez y su hija Mili.
Celia Cornellana, NIdia Tineo, la mismísima Olga Reinoso, Patricia Lobos, Marisel Lobos, Dora Noemí Scaglia Cavallero, Norma Betty Ozan, Fabiana Silva, Bea Soria. Susana Marsiglio, Carlos Diván, Silvina Dunel, Milagros Martin, Mirta Natta.
El 12 de febrero se homenajeó a Horacio Marsikani y a Juan José Sena. Y como se cumplía un nuevo aniversario de la partida del gran Cronopio Julio Cortázar, se leyeron poemas del autor.
Para el viernes 26 se espera a Héctor Perez Farías Gabriela González Carolina Marchisio, Águeda Franco y Héctor Massara. También hay una posibilidad de asistencia de Diana Irene Blanco y Norma Demaría.

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