“Der Berg-Mensch”, Verdis Fischer
“¿Qué hombre viviría voluntariamente en la civilización, con su hedor y su estruendo infernales, si puede acercarse a las más hermosas criaturas de Dios y ser su propio Dios y rey, con la conciencia que no hay para él más ley que la ley del libre, ni más manicomios para los locos que no podían seguir contemplando la vida en la civilización sin atrofiarse… ? ¿Ni otra Biblia que el lenguaje de la naturaleza habla a aquellos que pueden entenderlo?»
“Esa era la vida que él amaba. Y, cuando le llegase la hora, le gustaría que los lobos le arrancaran y rebanaran los huesos y los esparcieran por el gran mapa del omnipotente…”