El escritor y periodista Carlos Rodrigo es un buceador permanente de la historia realiquense. Decidido a hurgar en los orígenes de su pueblo, a través de diferentes publicaciones ha reflejado todo ese acontecer, y con pluma minuciosa trasladó, y sigue trasladando al papel, nombres y acontecimientos que forjaron un largo recorrido. En ese sentido, el próximo viernes 4 de diciembre estará presentando en el Centro Cultural y de Convenciones, el segundo volumen de Apuntes para escribir la historia de Realicó.
Rodrigo se vinculó con la literatura en el año 1955, publicando sus poesías en la sección Rincón Literario, que aparecía en las páginas del diario La Reforma. Integró el grupo fundador de la Asociación Pampeana de Escritores, y publicó más de media docena de libros y casi dos centenares de notas difundidas en diferentes suplementos, cumpliendo una extensa trayectoria como cronista y corresponsal en los diarios Zona Norte, Primera Hora, La Arena, La Reforma, La Voz de Realicó, La Capital, Todo es Historia y Puntal, entre otros medios escritos.
«El tomo uno de Apuntes para escribir la historia de Realicó contiene la génesis y las primeras décadas de la historia de la localidad, es decir, desde que los aborígenes correteaban tranquilamente por estos pagos, hasta finales de la década del ’40, cuando ya el Molino Werner se había convertido en la principal fuente de trabajo de los realiquenses (y algunos pobladores de la zona) y las orquestas de tango en el salón Roma congregaban a los milongueros que le sacaban “viruta al piso” en cada corte y quebrada al ritmo de la orquesta de Cuel o de Agostino» contó Rodrigo, haciendo referencia al primer libro.
El realiquense es autor de la poesía El regreso del río, musicalizada por Rubén Evangelista (Cacho Arenas), que integra la publicación de El Cancionero de los ríos, y otros temas suyos, como Rosa Maldonado, artesana (música de Ruben Evangelista), Carmen Orozco, fortinera (musicalizada por el Trío Voces), Huella del encuentro (con música de Delfor Sombra) o Nostalgias realiquenses (también con música de Evangelista), también fueron grabados y hoy forman parte del Cancionero Pampeano.
Consultado por las características que tiene este segundo volumen, de 180 páginas y con más de 220 fotografías, muchas de ellas inéditas, Rodrigo señaló que «es la crónica de la vida diaria realiquense, que trata de pintar, sintética pero gráficamente, el transcurrir de los años 1950 a 1980, en un prisma donde se refleja el acontecer deportivo, institucional, político, educativo, recreativo, social y que también nos trae al recuerdo hechos y acontecimientos, tal vez olvidados, pero que en su momento tuvieron resonancia pueblerina».
Autor de otros libros como Flores marchitas, Pinceladas realiquenses, Aquellos músicos de antaño, 125 preguntas y respuestas para conocer la historia de Realicó o Breve historia del teatro realiquense, el historiador nacido en Maisonnave y que reside en Realicó desde 1947, se encargó de describir cada capítulo de su nuevo «hijo de papel»: «Uno de ellos se llama Historia viva de Realicó en imágenes, y a modo de micro crónicas voy desgranando los hechos y efemérides más destacados de las décadas del 50, 60 y 70, con decenas de fotografías, muchas de ellas pertenecientes a Carlos Viglino y de otros fotógrafos pampeanos. Otro capítulo está dedicado a una completa cronología de los gobiernos municipales y de los jueces de paz, y tiene más de 40 páginas profusamente ilustradas del más completo trabajo que se haya publicado sobre la historia del periodismo gráfico realiquense, abarcando desde el primer periódico, El Norte de La Pampa (nacido en 1909), hasta la actualidad».
«Describo la vida del pueblo entre los años 1950 y 1980»
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