El folclore es una música de comunión. Congrega y remite a orígenes comunes. Pero tiene consigo algo dialéctico. La música con más tradición resulta la más permisiva a nuevas ideas, es la más permeable a las influencias. De ahí entonces el desafío que genera, el juego entre lo viejo y lo nuevo. La palabra Beraca proviene del hebreo. Berâkâh, «bendición». Bendición Pampa como una suerte también de que el folklore debe mirar al futuro para seguir incorporando elementos que acrecienten y actualicen su acervo.
Beraca Pampa es uno de los grupos que en el mapa pampeano viene refrescando el discurso y la escena del folclore con la canción como primer elemento de unión. Haciendo lo que les toca en su tiempo. A su modo. Así expone su musicalidad de raíz que sobrevive a los estereotipos. Que no está anclada a una época. Además de los clásicos que son sostenedores de la premisa, apoyándose también en letristas que echan mano a nuevos aires y estilos en sus composiciones, empapadas no sólo de zambas y chacareras, sino también de otros ritmos regionales como chayas, huellas, triunfo, cuecas o tonadas.
«El 2016 fue muy favorable para nosotros y este año, a partir de febrero, también se arrancó con bastante laburo y muchos proyectos. En mayo el grupo estará cumpliendo 15 años y lo celebraremos en la sala del Cine Teatro Pico, la gente de la Asociación Italiana nos brindó las instalaciones, y eso ha sido algo genial. Seguramente será el sábado 27, y entre los invitados se encuentra el grupo Waku, proviene de Buenos Aires y hace folclore electrónico, similar a la propuesta de Tonolec, y también están avanzadas las gestiones para que desembarquen los chicos de La Yesca Malambo, tenemos una linda relación con Pony Molina y seguramente ellos también estarían. La idea es ofrecer algo que no se encuentra muy seguido por aquí y generar un vínculo con el público diferente a lo establecido, de romper un poco con esa estructura del artista allá arriba y el receptor a una distancia importante», contó Samuel Avalos, voz y fundador de Beraca Pampa, iniciando la charla con Lobo Estepario.
Todo nació cuando decidieron juntarse bajo el cobijo de una iglesia evangélica llamada Centro Cristiano, haciendo únicamente canciones eclesiásticas. Esa primera formación contaba con la presencia de Avalos, Pedro Oyola, Raúl Alvarez y Gabriel Sequeira. No pasó mucho tiempo para que aparecieran propuestas tendientes a incursionar en otros ámbitos. Fue entonces cuando el canto se desparramó por diferentes escenarios de nuestra provincia y del interior del país. «Nos ha costado muchísimo y depende de quien lo mire, considero que hemos logrado cosas importantes en todo este tiempo. Poco tiempo atrás reclamaba casi a gritos ser tenidos en cuenta un poco más para los grandes eventos, y no hablaba solo de Beraca, lo hacía extensivo a otros músicos y artistas de la ciudad. Hoy se ha revertido eso, los espacios son brindados, es un poco más equitativo todo. Gracias a Dios en la provincia somos uno de los grupos con mayor actividad, reconocen nuestro trabajo y nuestra trayectoria a la hora de convocarnos, respetan nuestros presupuestos, y lo más importante, lo que se siembra entre el público, que nos dispensa su cariño en todos lados, eso es vital para seguir adelante, y lo que también influimos en otros grupos, hay colegas que vienen y nos dicen, como los chicos de La Machada. Eso genera alegría, es gratificante. Una muestra de que no transcurrieron 15 años en vano», destacó Avalos, quien comparte la actual formación junto a César Limón González (batería y bombo legüero), Franco Agner (teclados, charango y guitarra), José Andrade (bajo y voz), Ezequías Gigena (bandoneón y primera guitarra), y Daniel Chapa Alvarado (guitarra eléctrica y charango).
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– ¿Cuál es el secreto, dónde radica esa permanencia en el mapa musical provincial con el reconocimiento vigente del público?
– Todo está concentrado en la amistad que se supo cultivar entre nosotros, de trabajar en el mejor clima, de ser amigos más allá de compañeros en un grupo musical. Beraca Pampa es como una familia, va más allá de todo, aprendimos a querernos y a respetarnos, a valorarnos y aceptarnos como somos. Estamos en los momentos difíciles y compartimos lógicamente también las alegrías. Hemos podido consolidar eso. Y considero que si sucede así, es la base de todo, los cimientos es lo más importante, como cuando encarás la construcción de un edificio. Que pueda sostenerse a través del tiempo, y de las inclemencias que ofrece la vida.
– ¿Mantienen la postura escénica a la hora de salir al ruedo o fue modificada en este último tiempo?
– Arrancamos el año con un repertorio renovado ciento por ciento. Así hacemos en el comienzo de cada temporada, le ponemos un título y lo trabajamos todo el año. Nuestros shows tienen una duración aproximada de una hora 45 minutos, donde hablamos poco y tocamos mucho, y dentro de eso existen bloques, por ejemplo, hay uno que tiene un repertorio netamente de música pampeana, que es lo más fiel posible a lo nuestro, a lo que nos identifica. Es algo así como una misión, como pampeanos que somos no podemos no hacerlo. Hay también una especie de batucada, donde con tambores interactuamos con la gente. Tratamos de hacer cosas nuevas, y de ofrecer, además, canciones nuevas. De a poco van saliendo nuestras composiciones, no es fácil, la gente se engancha con lo que ya conoce, pero está bueno poder manifestar nuestra creatividad, lo personal. Además de la identidad que te brinda eso como grupo.
– ¿Está la inquietud de volver a plasmar en un disco, como retazos de una etapa, las vivencias de este último tiempo?
– Sí, totalmente. Ocurre que para hacer realidad ese sueño siempre dice presente la cuestión monetaria. Es una realidad inevitable. Quienes integramos Beraca somos todos laburantes, yo soy un obrero, vivo al día, no tengo poder de ahorro, y todos estamos de la misma manera. Hoy día hacer un disco, encararlo con seriedad y profesionalidad, cuesta mucha plata. Pero así como actualmente te estaría hablando de una cifra inalcanzable para nosotros, la idea siempre está latente. Estamos haciendo algunos temas en Slim Estudio, con Damián Cantamessa, y de a poco marchamos hasta poder algún día concluir el trabajo, que sería el tercero de Beraca, después de Pampeano soy en 2009 y Camino de ensueños en 2014.