Los medios y la lectura: en búsqueda de retos para este siglo

Por Yamila Juan (periodista y escritora piquense, actualmente en Madrid).

La Feria del Libro de Madrid, que abrió sus casetas el 26 de mayo en el Parque del Retiro, expone mucho más que los últimos títulos, sellos editoriales y autores firmando sus libros a hileras de lectores entusiasmados. Deja al descubierto también, en un espacio verde más grande y bello aún que los jardines de los imaginarios palacios de nuestros cuentos infantiles, las contradicciones de una sociedad distraída y una instrucción amenazada.

Contradicciones complejas de una época donde el “vale todo” se mezcla permanentemente con la benigna tendencia a “ser democráticos”. ¿Que las estadísticas revelen un saldo positivo en la venta de libros respecto a años anteriores significa que las personas leamos más, que estemos más preparadas para enfrentar el presente o que pensemos mejor? ¿Qué hacen los medios de información para favorecer la lectura? ¿Cómo cambió el tejido editorial y cómo lo hicieron los lectores?

Para esbozar el mapa de estas cuestiones, cuatro editores, escritores y periodistas de diferentes países plantearon sus razonamientos en un panel moderado por Javier Rodríguez Marcos, editor de ‘Babelia’, el suplemento cultural del diario El País.
El escritor mejicano Jorge Fernández (quien recientemente publicó ‘La emperatriz de Lavapiés’, Alfaguara) se centró en una acción destacada para la promoción de la lectura, a la que denominó “contagio”. Él dice que contagian los suplementos culturales hablando de libros, contagian los autores que hablan de sus propios libros y, sobre todo, aquellos que hablan de libros que les han gustado, escritos por otros: “Creo que el supuesto miedo que le tenemos a la electrónica, podría redinamizarse en la medida en que los medios integraran nuevas formas de contagio de lecturas”, propuso el escritor, como “probaditas”, dijo, para llevar, invitar o señalar el camino de posibles nuevas lecturas a quienes pasen por aquel medio.

Sigrid Krauss, directora de la editorial Salamandra, sorprendió con una anécdota: el boom actual -al menos en España- del libro ‘El cuento de la criada’, una obra que Margaret Atwood escribió a principios de los ’80. ¿Y por qué este “boom”? Porque el canal de televisión HBO lanzó recientemente una serie basada en ese libro. De ahí que no sólo los medios gráficos son los que pueden cumplir el rol de promotores de la lectura.

Invitada en este debate, la periodista y escritora Silvia Nanclares (autora de ‘¿Quién quiere ser madre?’, Alfaguara) se refirió a una difusión cultural de batalla para invitar a la gente a participar en el debate de la cultura, habló de endogamia en los medios, ya que las personas “de cultura” tienden a hablarse entre ellas, por eso señaló como gran reto del periodismo cultural hablar de “tú a tú” con los lectores.

“Luego de la transición democrática que ha vivido España, la cultura se ha utilizado como campo de consenso, mientras que ahora debería ser una herramienta de subversión, para poder entablar una conversación con los lectores, pero no una conversación cómoda. Yo quiero discusiones en la cultura, que nos hagan más críticos y con capacidad para entender lo que nos pasa alrededor”, sostuvo.

Juan Cruz, uno de los fundadores del diario El País, provocó con una frase en el panorama que abrían las preguntas del inicio: “Siempre me ha llamado la atención la falta de interés de los escritores por los escritores”. Se refería a la apatía de los escritores contemporáneos entre sí. Esbozó que son capaces de leer -o comprar- la obra completa de Balzac, pero no a quien tienen al lado, y esas “abstenciones activas”, según mencionó, que operan “en la misma feria del libro”, lo que hacen es “empobrecer el diálogo cultural”: “El autor que habla de los libros ajenos, generalmente habla de los libros ajenos de los muertos”, profirió como característica de los escritores actuales. “Hay, por otra parte, en los medios de comunicación, una falta de interés vivo por hacer que el libro ingrese en la conversación de la gente”, problematizó. Y por si fuera poco, agregó: “Se ha devaluado la literatura en la enseñanza”.

Los panelistas coincidieron desde diferentes miradas en que esta es una época de transición y, como tal, no se puede ver aún en perspectiva. Y es que desde la ola misma del cambio, es difícil evaluar los alcances de la marea, ya que una forma de lectura (lineal, en papel, en silencio y soledad) con los tecnicismos actuales se abre a nuevas posibilidades (lecturas fragmentadas, en soportes digitales y compartida permanentemente). Nadie se opone a lo nuevo, lo importante es analizarlo… pero cómo, ¿si aún nada puede afirmarse con certeza? Son apenas modos, y bien valió la pena esta mesa redonda, para poner en la plaza pública algunas preguntas que intentar respondernos.

“La literatura tiene respuestas a grandes preguntas, y no la podemos englobar sólo en esta cosa del disfrute, de pausa entre lo importante”. (S. Nanclares)

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