El heterogéneo y variopinto mundo sonoro que aún definen como música, es por estos tiempos insondable, insospechado, 40, 50 y hasta 100 años atrás. Una especie de metamorfosis antropófoga kafkeana, cuyos resultados son más producto de la alienación que del más mínimo goce estético.
La evolución musical occidental y oriental, sus transformaciones, sus mixturas expresaron ante todo y esencialmente un universo cósmico infinito, incluso mucho antes del geocentrismo. Los cantos tribales, los cantos gregorianos, la genial música renacentista, el desarrollo armónico barroco y sus posteriores evoluciones, incluidos impresionismo y expresionismo. Estas expresiones sonoro-musicales tanto religiosas como profanas, académicas o populares abrigaban un carácter superlativamente universal. La música como vehículo de una espiritualidad mayúscula. La coma pitagórica no es producto de un trasnochado ni enajenado mental, es obra de uno de los personajes más geniales de la historia humana. Está fundada y fundamentada en principios físicos y cósmicos, como así también la música de las esferas planteada por el mismo Pitágoras.
El sistema tonal occidental plantea sin duda una categorización de los doce sonidos, con una tónica poderosa y en apariencia invencible, pero que en su génesis subyace la tónica de su peor enemigo: su propia quinta justa. Nuestro sistema solar opera de una manera similar. La naturaleza está plagada análogamente, y el Arte es una búsqueda de interpretación externa e interna de ella.
No es este un tratado de armonía, los cuales existen y debieran ser mayormente frecuentados por muchos que ostentan la auto denominación de “músicos”, pero si enunciar brevemente lineamientos básicos. Arnold Schoemberg plantea al sistema tonal como caduco, que el mismo no resistía más presión y que el coqueteo, lucha entre tónica y dominante, sus modulaciones, tensiones y reposos, etc, habían claudicado. Así crea su sistema dodecafónico, donde los doce sonidos poseen el mismo poder, sin que ninguno de ellos prevalezca sobre el otro. Planteado esto así, parece ser un asunto interesante, comunitario, pluralista… algunos arriesgaron que era una forma de ”socialismo musical“, en contrapartida al “viejo” sistema tonal, dominante, monopólico, feudal, opresor…
Visto de esta manera el revolucionario Schoemberg es el gran vanguardista del siglo XX, pero una vez más lo que nace como loable luego es el peor de los males. Por esa tangente de liberación, por ese orificio de luz cegadora ingresó el todo vale, los experimentos sonoros más insospechados, la ruptura de todas y cada una de las reglas consolidadas durante siglos, desconociendo y aniquilando al mismo Schoemberg; admirador y estudioso a destajo de Bach, Beethoven, Mahler entre otros.
Casi todas estas experimentaciones sonoras de la mano de la saturación tecnológica han olvidado al universo, a la naturaleza y al ser humano como habitante de ese cosmos. Y en ese olvido (seguramente intencional) inventaron un nuevo dios. Un dios sin paraíso ni infierno, un dios aquí y ahora, que paga de contado y en efectivo. No exige esfuerzo alguno, no castiga. El dios todopoderoso, post-moderno: EL MERCADO. Compra y vende el producto, envasado, con moño, enlatado, a granel, vacío de todo contenido. Para niños, adolescentes, adultos. Así se engendraron y se reproducen todo tipo “géneros musicales” cuyo discurso es la nada. Masturbaciones sonoras masificadas. Relatos del consumismo más voraz.
Amerita a esta altura mencionar y analizar el rol de la “academia”. Conservatorios, institutos, escuelas formadoras de “músicos”. Los grandes músicos de la historia nunca salieron de estas instituciones, por el contrario. En estos tiempos son una cáscara vacía donde se engendran calificadamente los taxi -músicos, los tras-músicos, los porno-músicos.
La “educación formal musical” egresada oficialmente de estos lugares (la mayor de las veces, verdaderos antros de corrupción), legitiman todas las variantes del dios mercado. Verdaderos castradores de la vocación y creación musical. Son expulsores seriales de todo talento natural, que siempre suelen caer inocentemente en esas redes burocráticas y enfermizas.
Se ha naturalizado en la “academia musical” un hecho miserable. Han sido críticos fervorosos de vanguardistas como Astor Piazzolla u otros y luego son pésimos reproductores de ellos, con productos edulcorados y frivolizados.
Han florecido cual flores de invernadero las “Academias de música popular”. El enunciado es de por sí, raro, extraño y antagónico per sé. Es natural que algunos portadores de apellido, devenidos en ilustres personajes, sean directores, supervisores o simples papeleros que engrosan bien sus bolsillos flacos con estos proyectos. Más aún, suelen ser los autores de esos emprendimientos. Existen algunas excepciones en estos ámbitos donde algunos buenos músicos, y como producto de la estrechez económica que el dios mercado impone se refugian como docentes en ellas.
Los resultados magros son jóvenes e impetuosos alumnos que con un par de exóticos acordes de corte impresionista, hibridizan y exponen rápidamente sus repertorios. Las manifestaciones musicales de la juventud son hechos destacables, una pena que moldeados a medida de la escuela en la que se forman, su identidad está teñida solo de arrogancia.
Una prueba contundente de la hipoacusia planetaria es el alza en la afinación de instrumentos. El histórico 432 Herz, anda por estos días en 443, y 445. Giuseppe Verdi escribió a la Comisión de música de Italia una carta diciendo: es absurdo que una nota sea, La en Italia y SI bemol en París, dado que la música es un lenguaje universal. El Instituto Schiller lleva adelante una campaña para volver al natural y universal 432.
Otro testimonio doloroso y lamentable, es en lo que han convertido a los grandes, medianos y pequeños teatros. Los grandes como el teatro Colón de Bs. As., es un paraíso de farandulización. Un dislate de frivolidad obscena. Los medianos y pequeños, casi en extinción. En ciudades y pueblos, a lo largo y ancho, son alquilados a sectas o religiones, o esperan el golpe de gracia de la topadora que los convierta finalmente en escombros. Estos templos arquitectónicos, concebidos por y para la música en su más alta expresión, resultantes del esfuerzo mayúsculo de generaciones enteras hace más de un siglo, son hoy altares del dios mercado.
Es válido analizar los contextos históricos, desde el hombre primitivo a nuestros días. Desde los primigenios orígenes musicales, y por cierto el hombre en la caverna tiene pocas semejanzas con el actual. Eso en un análisis humano general. Si observamos profundamente veremos que existen porciones muy grandes de esa generalidad cuyos rasgos son muy similares. La precariedad de vastísimos cordones sociales producto de la extrema pobreza muestran claramente las similitudes con el hombre tribal antiguo. Las exiguas limitaciones lingüísticas, los recursos de expresión remiten en muchos casos a una zoologización en constante crecimiento.
Si atendemos a lo explícitamente sonoro de muchísimas lenguas observaremos lo gutural de las mismas, con una musicalidad tan estrecha como descolorida.
Así de consecuente son sus músicas. Y esto ya abarca a todas las clases sociales.
El desarrollo musical, con sus virtudes y paranoias se produjo dentro de las huestes religiosas. Eran por entonces los hombres de “fe” eruditos musicalmente hablando. Así fue, allá lejos y hace tanto tiempo que tan solo logran llegar hasta allí las investigaciones musicológicas. El presente de la música en los ámbitos eclesiásticos es tan paupérrimo (en sus infinitas variantes) como lo es fuera de ellos. Exceptúan la regla algunas iglesias en las que se realizan algunos conciertos corales y también de música de cámara. Con buen tino los músicos sanos se refugian en estos ámbitos donde el silencio y la buena acústica posibilitan seguir resistiendo.
Rubén Hidalgo, una opinión autorizada
De formación ecléctica, alternando lo académico y lo autodidacta, Rubén Hidalgo ostenta un largo y profundo camino en el universo de la música, lo que revaloriza ostensiblemente su opinión. Radicado en Pehuajó, es un conocido de nuestra ciudad por haber dictado clases en el ISBA.
Su currículum.
Egresado del Conservatorio de Música Pacioni y del Conservatorio Provincial de Música de Pehuajó.
Integró diferente agrupaciones vocales e instrumentales, actuando en Cosquín 1976.
Fundador y director del grupo vocal Ethos 4.
Participó del ciclo Semana de Pehuajó, realizado en la ciudad de La Plata 1998, Pasaje Dardo Rocha sala A, organizado por la Cámara de Diputados.
Realizó conciertos para guitarra y música de cámara vocal e instrumental.
En 2005 presentó su trabajo discográfico Parábolas de Provincia, con música vocal e instrumental, académica y popular.
Creó el proyecto educativo Interacción Musical 2005/2006.
En febrero del 2007 culmina la obra musical de su autoría compuesta sobre textos de Osvaldo Guglielmino: Canto a Guglielmino. Declarada de Interés Municipal y Provincial por la Cámara de Senadores Pcia. de Bs. As., con una edición de 1000 Cd. subvencionada por Municipalidad de Pehuajó.
La misma fue presentada en el Auditorio de la Cámara de Diputados ciudad de La Plata.
En 2009 compone sobre textos de Osvaldo Guglielmino, Himno a la Patria Argentina en su Bicentenario, declarada de Interés Municipal e Interés Nacional con una edición de 200 Cd. Compone también su versión para coro mixto.
En 2010 culmina su trabajo discográfico Vera Violeta presentado en la ciudad de Mar del Plata, con obras de su autoría y reconocidos compositores académicos y populares.
En 2011 crea el proyecto fundacional del primer coro estable del Teatro Español de Pehuajó como director. El coro se encuentra en formación.
Ha realizado y realiza arreglos instrumentales para guitarra solista y de cámara, y arreglos vocales para coro mixto a 3 y 4 voces.
En 2012 culmina su trabajo discográfico Flores del Monte, en tributo a Atahualpa Yupanqui. El mismo consta de 2 Cd. Con un total de 27 obras y es presentado en la ciudad de Mar del Plata el 6/10/2012.
En 2013 publica su trabajo discográfico Cancionero de Manuel Dorrego de su autoría sobre textos de Osvaldo Guglielmino, presentado en Bs. As. el 13/12/2013.
Se desempeñó como profesor en el Conservatorio de Música de Pehuajó y del Instituto Superior de Bellas Artes Gral. Pico La Pampa.
Actualmente es docente titular en diferentes establecimientos del distrito de Pehuajó.
Todas las obras editadas (discografía, ensayos y artículos varios) pueden ser apreciadas íntegramente en www.hidalgoruben.com.