Soñé liberad
Libre y hermosa dama
Enseña a tus hijas
A danzar
Son muchedumbre
Queriendo mostrar
Con sus bellezas
Sus delgados y suaves cuerpos.
Les caían sus cabellos
Ondulando sobre sus hombros
¡Llegó el día!
Nos movemos al ritmo del mar
Como algas, sin parar
En un ritual de santidad.
Esa será la herencia
De nuestra madre.
Y se habrá cumplido
Lo que nos quiso enseñar.
Movían sus manos
Sus largos y finos dedos
Al compás de un ritmo
Aprendido de su mamar.
Firmes en distintas ramas
Sublimes y pequeños pies.
Delgadas piernas sujetándose
Con una gracia ancestral.
Sus vestidos colgaban
De finas sedas.
Se cambiaban de lugar.
Cada una dibujaba
Con sus brazos
Figuras que iluminaban
Mi libertad .