Una poesía de Dardo Cuellar, integrante del Taller de Literatura de Corpico.
¿Qué Dios sopla las hojas
cuando el odio carcome al árbol?
Encontré una raíz,
con forma de cruz
para que, de tanto en tanto,
pueda creer y sentir esperanza.
Vieja y seca, padece las tormentas.
La lluvia nos moja a los dos.
Me aferro a mis sueños
antes que el viento los sople lejos.
Astilla de años, te miro y guardo con mis manos,
esperando que cobijes mis penas.
Siento la tentación de retenerte
para descifrar tu mensaje profético.
¿O solo eres un pedazo de árbol
que una tormenta derribó?
Por Dardo Cuellar