
La Machada tuvo su noche esperada. Un recorrido por todo lo que hicieron en este tiempo, presentando su primer disco en sociedad (fue grabado en La Hoguera Records), y considerando, de alguna manera, que una etapa merecía cerrarse de esa forma para dar surgimiento a otra. Transcurrieron apenas algo más de dos años desde su irrupción en la escena del folklore provincial. Un breve tiempo en el que se sucedieron muchas situaciones que movilizaron a este grupo de jóvenes que sube a un escenario y entrega una sintonía musical sin fisuras. Provocando una simbiosis particular con el público. Ese público fiel que colmó las instalaciones de El Viejo Galpón.
“Estamos muy contentos, nos seguimos sorprendiendo. Todo lo que pasó la otra noche en el Viejo Galón fue algo hermoso, un verdadero empujón para encarar con todas las ganas el año que viene. Estará muy pronto Cosquín, también asumimos el compromiso de actuar en la Fiesta de la Ganadería, y bueno, la idea que tenemos es intentar llevar el disco a otras provincias. Para Cosquín estamos anotados en los espectáculos callejeros y volvemos a las peñas oficiales, esas que transitamos la pasada edición. Una gran asignatura para 2015 es recibirnos y empezar a grabar algo de nuevo. Soñamos con la idea de que la semilla que dejamos en Cosquín, y ahora con el disco en la mano, podamos abrir más puertas”, contó un emocionado Rebollo.
Embargado por el mismo estado, Filippi también se refirió a lo vivido el último sábado, calificando a dicha jornada de “noche inolvidable”. “La verdad estamos muy agradecidos a todos los amigos que se acercaron a darnos una mano. Fue mucha gente, había artistas, un montón de momentos se nos vinieron a nuestras cabezas ni bien pisamos el escenario. Uno de ellos fue cuando nos juntábamos a ensayar en los comienzos y no nos salía ni una chacarera; el otro es más actual, haber presentando nuestro primer disco fue la sensación más hermosa que un músico puede experimentar”.
Un escenario preparado de la mejor forma para la ocasión. El colorido, el ruido, el calor humano, inundaron la escena. No estuvieron solos. La Jarilla, Yaperos, La Folka, Ballet Taiñ Quinan, Ballet Alma de la Tierra, Grupo Volver, Amayala, y Rubén Faure y Los Bardinos acompañaron con su arte. Y cuando llegó la hora, esa propuesta de La Machada, sin estridencias pero genuina, con todo el sentido que eso confiere, con la calidad del trío que integran José Filippi (guitarra y voz), Gonzalo Ortíz (batería y voz), y Gustavo Rebollo (bajo), quedó expuesta una vez más. Allí, en la cercanía con la gente, volvieron a forjar esa sensación de que cumplen muy bien el rol que les toca en este tiempo. Apelando a ese colorido sonoro que surge del virtuosismo con los instrumentos para ampliar la temática. La Machada viene asumiendo el desafío con particular talento y honestidad.
Cumpliendo con el rito de hacer música
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