En el Auditorio de MEDANO tuvo lugar un homenaje a Guillermo Jesús Mareque denominado “La cuerda embrujada de Mareque”, espectáculo pensado y diseñado por el músico Roberto Palomeque, contando con la participación de “Negra” Alvarado, Pamela Díaz y José María Michelis, con el cierre a cargo del Coro Polifónico Municipal “Ciudad de General Pico». «Cachín» Palomeque -tocó con la guitarra de Mareque- se ha dedicado a decodificar y transcribir su obra, de la que quedaban algunas grabaciones, recopilando todo lo que se pudo para así poder disfrutarla. Previo al espectáculo, el intendente piquense Juan José Rainone hizo entrega de una placa a Teresa Pérez, quien fuera su compañera de vida.
Mareque nació un 17 de enero de 1926 en nuestra ciudad y siendo niño marchó junto a su familia a Trenel. Allí vivenció sus primeras experiencias musicales, acercándose, entre otros instrumentos, a la guitarra. Vivió un tiempo en Telén y en los años ’40 se radicó en Santa Rosa. Tomó clases de música con el maestro Juan Mecca, formó parte de la Banda de Policía del Territorio y aprendió piano con Alberto Finocchi. También integró la «Delfy Jazz Band» y en ocasión de la apertura de la emisora LRA3 Radio del Estado, en 1950, comenzó a interpretar música con la guitarra, que nunca había abandonado a pesar de incursionar con instrumentos de viento y el piano.
En esa década conformó con Juan Caballero, Vivente Carnovale y Enrique Fernández Mendía el conjunto folklórico “Médanos y Luna”. En 1954 le puso música a uno de los poemas de su amigo y compañero de trabajo Carlos Bustriazo Ortiz, dando origen a la versión musicalizada de “La niebla Puelche” y pariendo, a su vez, según investigadores e historiadores, el Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa.
Autor de numerosas obras, tanto instrumentales como en común con varios exponentes pampeanos como Delfor Sombra (De la Calandria) o Fernández Mendía (Zamba del río robado), su estilo personal y la circunstancia de ser uno de los pocos guitarreros que utilizó la afinación conocida como temple del diablo para hacer sus temas, con esa forma distinta de ajustar las cuerdas, de buscar sonidos nuevos y de alterar el funcionamiento musical de la guitarra, hizo que tuviera mucho peso su influencia en las generaciones siguientes. Mareque falleció en 2001.
El peso de una influencia palpable
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