«Estamos convencidos que desde la autogestión se pueden lograr cosas»

A la frase de “viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán”, perteneciente a Samuel Johnson, días atrás dos grupos de teatro comunitario se permitieron volver a leer otra página de ese libro llamado mundo. La página de confraternizar, de estrechar vínculos a través del arte. El teatro comunitario no es solo repetición de hechos desperdigados en el accionar humano. Esencialmente es un dispositivo en el que se representa una historia, o las historias específicas de un grupo personas pertenecientes a un barrio, ciudad o pueblo.
La Cooperativa La Comunitaria viene insistiendo desde hace algún tiempo con ese rito de arte colectivo, desde y hacia el espacio popular. Ese proceso que incide en la constitución de una identidad. Y en esa representación está muy bien explicitado un objetivo considerado decisivo: la construcción y el ejercicio de la memoria. La recuperación de la voz propia significa muchísimo para comenzar a restablecer valores perdidos, y en ese sentido la memoria, que es parte de nuestra vida y nos define, adquiere relevancia en las relaciones sociales. Sin ella no puede haber acuerdo o convención posible entre las personas, no puede haber vínculo.
El año pasado una delegación de vecinos actores que representó a La Comunitaria emprendió una gira que comprendió un itinerario de más de 3500 kilómetros para cumplir con ese rito hasta llegar a El Alto, en Bolivia, a 4200 metros de altura, generando el vínculo con el grupo Teatro Trono-Compa. La obra colectiva Se cayó el sistema, disculpen las molestias, fue la bandera identificatoria, el exponente de tantas voluntades dispuestas a recorrer ese camino que concluyó en La Paz, la capital del país situado en el altiplano. Y por estas horas el grupo dirigido por Iván Nogales continúa con su caravana, desandando el camino de crear y hacer teatro en territorio argentino después de su paso por Santa Rosa, General Pico y varias localidades bonaerenses, retribuyendo ese gesto impulsado en 2015 desde aquí.
La Comunitaria inició con sus talleres de teatro en varios pueblos de la provincia de Buenos Aires y en los primeros meses de 2013 desembarcó en nuestra ciudad, aceptando el convite de las cátedras de Práctica II y Sociología de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNLpam. El contagio fue inmediato. En mayo se puso en escena sobre el escenario de El Viejo Galpón la obra Cuentos de frontera, del grupo de González Moreno, comenzaron a sucederse los encuentros cobijados por el Comedor Universitario y posteriormente en el salón de la Comisión de Fomento de barrio El Molino.
«Uno de los grandes proyectos para este año se pudo cumplir, como fue recibir a la delegación de Teatro Trono-Compa, que nos visitó como parte de la caravana que llamamos Cuerpos sin fronteras. La actividad fuerte tuvo lugar en General Pico, con la realización en la Facultad de Ciencias Humanas del taller denominado Descolonización del cuerpo-Cultura comunitaria y educación, que dictó Nogales, y en el que se expuso de alguna manera la metodología de trabajo que desarrollaron en Bolivia. Luego, en las instalaciones de El Viejo Galpón, se vivió una verdadera fiesta, asistiendo cerca de 400 personas que disfrutaron en el cierre de una obra muy buena que es Arriba El Alto, que ellos la vienen haciendo desde hace muchos años, y que ha estado en cartel en Estados Unidos y en Alemania, recibiendo muy buenas críticas. Antes actuaron Pequeños Grandes Músicos, quienes hicieron algo maravilloso de la mano de Chily Ruiz», contó Carlos Alainez (Charly Carlongher), uno de los referentes de La Comunitaria, en el inicio de la charla que mantuvo con Lobo Estepario.
La obra narra la historia de una pareja que vio a El Alto nacer y después crecer. Frente a sus ojos ese mundo se articuló y se desarrolló hasta explotar un mes de octubre negro. Es por todas esas vivencias que la pareja se enfrentó a grandes dilemas: ¿Quiénes son en sus comunidades?, ¿Cómo luchan para ellas?, ¿Cómo sobreviven cuando las sociedades se organizan para una causa universal?. La libertad y la soberanía de los pueblos oprimidos.
«El Alto es esa ciudad enorme, que rodea a La Paz, y que tiene su parte trágica cuando cuentan sobre el conflicto por el acceso al gas, la lucha que dieron sus pobladores en ese momento. Había quedado el compromiso el año pasado y felizmente se cumplió, resultó algo hermoso, fue la devolución de la visita que se hizo. Eso es lo más importante, cuando nos ponemos una idea tratamos de sostenerla. Estamos convencidos que desde la autogestión se pueden lograr cosas, autogestión en la articulación con el Estado pero no desarrollando una relación adicta, sino de cooperación. Así trabaja este grupo en Bolivia y así trabajamos nosotros acá por lo que esa lógica compartida hizo posible concretarlo. Esa hermandad que se estableció allá, se terminó de sellar con esta visita, por lo que se renovaron las ganas y los sueños compartidos que tenemos de seguir encontrándonos en estas caravanas, como lo hacían los antiguos pueblos para consolidar lazos», agregó Alainez.

– La importancia de sumar vivencias para alimentar la insistencia del rito de arte colectivo, desde y hacia el espacio popular
– Los proyectos siempre están, son muchos, y estamos convencidos de que nos tenemos que manejar más allá de la novedad. Lo que sucedió nos tiene que dar fuerzas para seguir soñando con nuevas actividades, para seguir creciendo, invitando a más gente a sumarse. Esa es la convicción, si bien por ahí nos movemos en una lógica como de consumo de la novedad, cuando pasó, listo, se esfuma eso. Queremos sobrepasarlo y como grupo es un planteo que tenemos, no somos ajenos a la sociedad que vivimos. Siempre tenemos que estar revisando los objetivos y las cosas que queremos hacer, y tienen que ver con reconstruir el tejido social, la propia identidad, recuperar la voz de situaciones que están sensibilizadas en nuestra comunidad. La Comunitaria tiene la particularidad de reunir a vecinos de dos provincias, a veces eso puede sonar extraño pero es una demostración de que se pueden derribar algunas fronteras que parecen infranqueables. Es más lo que nos une que lo que nos separa formalmente.

– La realización de la escena Atuel:sed que crece constituye de forma concreta uno de esos objetivos, representar una historia, un momento que hace a la vida misma en esta provincia
– Exactamente. Habíamos estado haciendo algunas breves exposiciones y la otra noche pudimos mostrarla con ese primer libreto que queremos seguir mejorando. La idea nació de todo el trabajo de un año, de ir recopilando y escuchando las voces de compañeros que son parte del grupo y sus familias son originarias del oeste pampeano, visitando a su vez las localidades de Santa Isabel y Algarrobo del Aguila. Pudimos condesarlo en una historia a la que seguramente se le seguirán sumando más voces y escenas, aunque estamos felices de haberle dado una primera forma. Estaría bueno poder concluirlo a mediados de año, pulir algunas escenas y después poder presentarlo el proyecto con mayor frecuencia, y en distintos lugares. Queremos destacar que muchas de nuestras actividades son posibles gracias al Proyecto de Extensión perteneciente a la Universidad Nacional de La Pampa, permitiéndonos un ida y vuelta con los estudiantes, y que estos tengan también un espacio para acercarse a la comunidad desde un lugar distinto.

– ¿Cuánto significado adquiere la recuperación de la voz propia para comenzar a restablecer valores perdidos?
– La ausencia del agua significó que se desataran situaciones muy dolorosas, como el éxodo de familias y el olvido de una región. También un montón de luchas por tratar de emerger eso que había quedado olvidado, y que desde hace algunos años ha resurgido. Por suerte el gobierno provincial lo ha tomado de otra manera a partir de esa movilización popular, lo puso en la agenda y le da la importancia que merece. Eso también habla de alguna manera que como pueblo se empieza a preguntar, a reclamar, y todo eso revitaliza a una comunidad.

Se cayó el sistema, disculpen las molestias, la obra símbolo en este tiempo de La Comunitaria, refiere a las consecuencias de los cambios culturales, se pregunta por la esencia de la humanidad ¿tienen pensado seguir presentándola este año en sociedad?
– Sí, seguiremos rodando con la obra. Hemos recibido una invitación de Corpico para presentarla el sábado 30 de abril en el marco de lo que será un Encuentro Nacional de Jóvenes Solidarios, eso nos produjo una alegría grande. Es una obra que gusta mucho, que siembra algunas preguntas sobre el actual modelo productivo que tanto ha alterado nuestra zona. De alguna manera es un llamadito de atención a algunas lógicas que se volvieron dominantes en esta sociedad y que no están buenas. Durante el último verano la obra se mostró en la ciudad santafesina de Carlos Pellegrini, en la Fiesta Nacional de las Culturas, ya que es un tema que atraviesa fuertemente el interior de esa provincia por el avance de la soja.

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Autor

Raúl Bertone