Por qué Bob Dylan ganó el Nobel de Literatura 2016

¿Qué llevó a la Academia sueca a elegir al músico Bob Dylan como el nuevo Nobel de Literatura? Según el fallo del jurado, el músico recibió el premio “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”.

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Y aunque no todo el mundo lo sabe, el músico escribe.

Uno de los libros que tiene Dylan se llama “Tarántula”, es de 1966, y a lo largo de sus páginas el músico recorre con su pluma diferentes etapas de su vida: cómo conquistaba mujeres, la forma en que dormía, los temas que siempre estuvieron en su cabeza y la forma en que conseguía escribir sus canciones. Todo escrito con su marca: un prosa poética que en más de una oportunidad se confunde con verso.

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Los libros que escribió Bob Dylan

En 2004 apareció el segundo libro del creador de Blowin’ in the Wind: “Crónicas, Volumen I”. La primera parte de su autobiografía, una obra de 304 páginas que estuvo por demasiadas semanas entre los más vendidos y que relata su llegada a Nueva York en 1961 y la grabación de su primer álbum, entre varias cosas más.
Además, hay libros que recopilan las letras de las canciones de Dylan y ahí está la clave para comprender por qué el comité sueco eligió esta vez que el Nobel de Literatura sea para un músico: sus canciones son poesía.

Como artista ha sido altamente versátil y ha trabajado como pintor, actor y autor de guiones”, recuerda la academia.
“Si miramos miles de años hacia atrás, descubrimos a Homero y a Safo. Escribieron textos poéticos hechos para ser escuchados e interpretados con instrumentos. Sucede lo mismo con Bob Dylan. Puede y debe ser leído”, declaró la secretaria de la Academia, Sara Danius, minutos después del anuncio del galardón.

Dylan, es un poeta cambiante pero siempre joven. A sus 75 años, es una de la figuras más influyentes en la cultural popular del siglo XX y obtuvo el Premio Nobel de Literatura 2016 por parte de la Academia Sueca, que eligió al artista “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción”, una definición que cuadra perfectamente con la obra del artista que mejor modeló el espíritu americano.

Activista, pacifista, católico, trovador, eléctrico, ídolo de masas y figura de culto, Dylan logró como nadie, en 50 años de carrera imparable, sintetizar la compleja sociedad estadounidense, ser una una voz clave en el cambio de paradigma cultural de los años 60, no encasillarse en ningún estilo comercial, configurar una voz propia que supo convertirlo en una estrella de rock y, a su vez, en un poeta atemporal que marcó a varias generaciones.

Nacido como Robert Allen Zimmerman en Duluth, Minnesota, Estados Unidos, un 24 de mayo de 1941, el artista se inspiró en el poeta británico Dylan Thomas para utilizar un nombre artístico que se convertiría, con los años, en un sello indiscutible no solo de la música folk estadounidense sino de toda la cultura del siglo XX: pocas obras pueden explicar tan precisamente el devenir de la sociedad moderna de los últimos 50 años.

Autor de una lírica inconfundible que sigue influenciando a generaciones de artistas, Dylan concibió una obra que nació en Greenwich Village, barrio de Manhattan, con el folk contestatario símbolo de la contracultura que se volvió inolvidable a partir de canciones como “Master of War”, “The Times They Are a-Changing”, “A Hard Rain’s a-Gonna Fall”, “Mr Tambourine Man” y el célebre “Blowin’ in the wind”, una especie de himno pacifista.

En ese barrio de Nueva York al que llegó tras los pasos de su ídolo Woody Guthrie, músico folk de protesta, Dylan se relacionó con los escritores de la Generación Beat, experiencia que marcó profundamente su propia visión a través de sus reuniones con Jack Kerouac, Neal Cassady, William Burroughs y Allen Ginsberg, entre otros autores. De esa época surgió “Like a Rolling Stone”, que modificó en su momento el concepto de canción.

Pero, como bien retrató Martin Scorsese en su documental “No Direction Home”, Dylan no se ancló en su personaje de folk clásico y fue por más, influenciado por la ola pop que desembarcó desde Inglaterra en los Estados Unidos. Un ejemplo emblemático de ese momento fue el Newport Folk Festival de 1965, cuando Dylan interpretó su primer set eléctrico, recibiendo criticas de los sectores más puristas del género.

Ese sería el primer salto sustancial de Dylan, que no dudó en cambiar de rostro miles de veces, siempre manteniendo el carácter único de su expresión, pasando por los más diversos temas: revoluciones sociales, costumbres culturales, la furia de la ciudad, las formas del amor, el tema del divorcio, la vida religiosa, la fama, el peso de la modernidad y, como siempre, la vida íntima de las personas que conforman la sociedad.

Además de ser autor de más de 30 discos con los que modificó la historia de la música popular del siglo XX, Dylan escribió dos libros: “Tarántula”, una suerte de poemario escrito a modo de monólogo interior en 1965, inspirado en su experiencia con la Generación Beat; y “Crónicas. Volumen 1”, publicado en 2004, donde traza un recorrido por su propia vida a partir de una historia de la música americana mezclada con recuerdos, anécdotas, reflexiones y pensamientos.

Ganador del Príncipe de Asturias en 2007, el Pulitzer en 2008 y la Medalla Presidencial de la Libertad en 2012 -entregada por el presidente Barack Obama-, Dylan obtuvo el Premio Nobel por ser “un gran poeta en la tradición de habla inglesa, un sampler increíble y original que encarna la tradición y que por 54 años se ha dedicado a eso, reinventándose constantemente y creando una nueva identidad”, sostuvo Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca.

El Nobel al autor de “Blood on the Tracks” desató algunas críticas: que su obra no es estrictamente literaria, que no tiene demasiados libros, que no escribió novelas. Esos críticos olvidan que Dylan encontró en la música un medio para transmitir su poesía, cargada de lirismo, narrativa, retórica, metáfora e imágenes que le dan forma a una poética fuera de serie que explica como ninguna la historia moderna de los Estados Unidos.

Dylan, recibirá un diploma, una medalla de oro y un premio económico, que este año es de casi un millón de dólares.

Nota: Diario de cultura

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