Qué hablo con mi mente
cuando no siento nada.
Qué vida es vivir como se pueda.
Qué es la muerte,
que te espera
como los primeros dientes
o cuando se te estiran los huesos.
Solo llega.
Leude mientras pude pero
el hedor del alcohol quemó heridas
secó llagas, mató la inocencia.
Arrancó de mi costado
todo lo enfermo que me pudre.
El oasis fue un espejismo
delirios de mi propia locura.
Mis venas, mi carne
desean y son testigos
de lo que no entendí.
Es pulsión que grité.
Por Dardo Cuellar (General Pico)