La poesía será la auténtica protagonista de la velada que transcurrirá este domingo, a partir de las 17:00 horas, en La Casita de los Escritores de General Pico. Un ambiente que estará plagado de sensaciones generadas por el uso de las palabras para volverlas lengua y cuerpo desde su limbo de pretendida indefinición. La poesía como un acto de rebeldía, una toma del lenguaje. Esa evocación de impresiones, que trabaja con un gesto de revolución e irreverencia.
La tercera edición del Festival de Poesía Pampa Fest, a realizarse al aire libre, estará homenajeando a cuatro nombres destacados de la literatura pampeana: Marta Giménez Pastor, Alina Pico de Negrotto, Lucía Castelli y Juan José Sena. Habrá una mesa de lectura, en la que intervendrán Fabiana Silva, Martha Bernal, Silvia Irusta, Gabriel Rojas Tamborini, Marta Cardoso y Francisco Martín. También la música ganará el aire en ese espacio de calle 19 y Avenida San Martín, a través del grupo La Chispa. El encuentro es organizado por Águeda Franco, Lisa Segovia, Alicia Santillán y Josefina Bravo.
«La idea es convocar siempre a nuestros poetas, este año no pudimos traer a escritores y escritoras de otros lugares por la situación que estamos viviendo. Ya desde la primera edición del Festival hemos instalado la intención de homenajear a referentes. Nosotros escribimos continuando lo que otros escribieron antes, que fueron en algún punto maestros. Entre los autores y autoras piquenses que estaremos evocando el domingo se encuentra Juanjo Sena, nacido un 21 de septiembre, ´fecha en que se celebra el Día del Escritor Piquense», contó Franco.
Juan José Sena
Los dones que me dieron
Apenas si me dieron todo el tiempo del ángel derramado.
Fue como una postal del cielo en una lámina,
todo el cielo de dios en una sola lágrima,
todo un gran arenal de sol siempre irredento
en el fondo del miedo.
Entre zarzas ardientes,
y allá, en la lejanía,
más allá de las nubes,
la memoria sin voz.
Muda, impasible.
Te has cansado de hurgar entre tus muertos
Entre fatuas preguntas
Libro tras libro
Napa tras napa
Y nunca el agua
Para saciar tu sed
De un manantial de amor nunca saciado.
Marta Giménez Pastor
El invierno
Señor invierno,
nariz mojada:
¿Qué lleva en esa bolsa
tan arrugada?
Llevo una flor de lluvia
larga y plateada
y un espejo redondo
de agua escarchada.
Señor invierno,
nariz helada:
¡No pise mi vereda
recién nevada!
Me pondré zapatillas
bien abrigadas
para que no se manche
con mis pisadas.
Lucía Castelli
Peoncito tempranero
No mide ni dos palmos.
En la calle profunda
apenas llega al borde de la acera.
Entre las herramientas y el tránsito
casi no se distingue.
Sin embargo es difícil ignorarlo.
Lo vi hacer malabares con la pala,
llenar los baldes, subir los escalones,
alcanzar la vereda
y bajar otra vez hasta la calle,
obraje improvisado,
testigo de la fuga de su infancia.
No lo pensé dos veces, me detuve,
le pregunté ¿qué hacés?
Me salió al paso una sonrisa ancha.
-Por la tarde trabajo con mi viejo…
¿Vas a la escuela? Sí, por la mañana.
Y siguió con la danza de sus brazos
revolviendo la arena y el cemento,
colmando baldes ávidos.
Peoncito tempranero.
Le dije chau, él agitó la mano
y seguí lentamente por la calle
con un pellizco ardiente en el costado.