Un poema de Dardo Cuellar
A veces necesito sentir
que todo se resume
a una palabra.
Como la piedra,
contra la que se rompen
todas las cosas.
O como el gorrión,
que golpea el vidrio
aunque busque refugio.
Hora de levantarse.
Los pasos son impetuosos,
no dudan en su andar.
Hoy me has visto
con las ramas rotas,
pero es solo mi invierno,
uno de tantos.
Filosofía, religión, preguntas,
poco importan.
Es sustento para respirar.
Siempre dije: -casi nunca muere,
el que exhorta para luchar.
Y como saeta que surca los cielos,
en medio de la noche
dijo el Anciano: -sí, el león de Judá,
y con su gracia, hasta el gorrión halló cobijo.