Signada por la celebración del encuentro alrededor de los libros y también por la preocupación del sector en torno a problemas como la escasez de papel, la Feria inició una nueva edición en el predio de La Rural, hasta el 15 de mayo con Santiago de Chile como ciudad invitada, la participación de una gran nómina de autores del país y algunos invitados internacionales, entre ellos Arturo Pérez-Reverte, Ida Vitale e Irene Vallejo. La escritora pampeana Gisela Colombo presentará «Des-mitificar».

Lectores, conversación y demandas: así abrió la 47ma. Feria Internacional del Libro de Buenos Aires Con discursos que destacaron los 40 años de democracia ininterrumpida, la Feria fue inaugurada en su tradicional sede del predio de La Rural y no faltaron las alusiones a las dificultades en la producción editorial por la falta de papel ni se disimularon las expectativas por las ventas luego de que la edición anterior se convirtiera en la más concurrida en su historia, pero fue el escritor Martín Kohan quien, en un texto de apertura que generó un clima de silencios atentos, risas cómplices y aplausos potentes, instaló a la lectura y al lector como ejes y definió al acontecimiento anual como «un espacio de conversación sobre libros».
La Pampa tendrá también su espacio, y una presencia destacada será la de Gisela Colombo, quien presentará su último libro titulado “Des-mitificar. Desnudando la verdad oculta de los mitos”, un conjunto de ensayos breves sobre los mitos más emblemáticos de la tradición griega, pero también una iniciación al pensamiento analógico que los ha concebido y que es capaz de interpretarlos.
Sobre este libro reflexiona Irma Verolín, prestigiosa creadora argentina, en el prólogo:
“Joseph Campbell afirma que los mitos son los sueños del mundo. Pensemos que si decimos “sueños” estamos manifestando que hay un significado oculto, algo que debe ser revelado. Con el propósito de transmitir que los mitos están en nuestra vida cotidiana mucho más de lo que podemos llegar a creer, Campbell suele repetir la sugerente frase: “Edipo y los Cíclopes están parados en una esquina de la Quinta Avenida esperando que cambie el semáforo”. Precisamente esa es la tarea que ha emprendido Gisela Colombo al escribir este libro en el que, luego de relatarnos un mito clásico, con gracia y dominio del idioma, inicia derivaciones que pueden conducirnos hasta Julio Cortázar, la música de un cantante de moda, textos sagra- dos como La Biblia y la Torah, al mismísimo Garcilaso de la Vega o al refranero popular. Así, de una manera sencilla, Colombo pone en escena el enigma que ha atravesado milenios, esa fuerza con contenido trascendente que persiste y se expresa de diferentes formas para constituir lo esencial de la humanidad. En “Des-mitificar” la autora nos introduce en las “historias verdaderas narradas en lenguaje metafórico”, una de las tantas definiciones del mito, y lo hace con claridad y discurso diáfano, sumando un nivel interpretativo que enriquece su sentido. Desde el concepto de mito nos transporta mucho más allá para plantear una concepción del mundo y del pensamiento humano.
Las innumerables metáforas que se alojan en nuestro lenguaje hablan de la conexión profunda que nuestras creencias establecieron con las fuentes del saber. “No hay mito donde no hay verdad”, dice Colombo, refiriéndose a una verdad que trasciende preceptos científicos que, en determinados períodos históricos, pretendieron reemplazar toda la arqueología del conocimiento humano. En un fascinante despliegue de la unión de lo diverso en términos culturales que nos permite establecer relaciones y así captar una totalidad que suele presentarse desmembrada, desfilan por esta secuencia de captaciones Cronos, Pigmalión, las encandiladoras sirenas, Hipólito, Caronte, Hades y Perséfone poniendo en escena los ciclos de la vida, el audaz Prometeo, Quirón, el centauro sanador, el codicioso rey Midas, Teseo y el laberinto, Jasón a la luz del aporte de Carl Jung a la comprensión de nuestros procesos psíquicos, la importancia de las uniones matrimoniales entre las deidades míticas, la muy ética y desafiante Antígona, el empecinado Acrisio, el concepto de tiempo según los griegos y su relación el I Ching y otras miradas, la prudente inteligencia de Atenea, las vinculaciones entre los mitos clásicos y las distintas religiones a la luz de los arquetipos junguianos, Eolo, Cassandra y su facultad vidente, Hades, Circe y su hechicería, el archiconocido Edipo, el resplandeciente Apolo junto a Dafne, El Diluvio Universal, la repudiable envidia escenificada en Aglauro, la orgullosa e imprudente Aracne, Orfeo como emblema de la pérdida de una visión integradora que el cientificismo obturó, las Euménides, Afrodita, Hefesto, Ícaro y Dédalo, el gigante Polifemo, Eros y Psique, Hipólito, Caronte, Tiresias, entre otras figuras y cuestiones.
La historia del mundo es un entramado de luces y sombras que el lenguaje de las imágenes y de las palabras fue plasmando a lo largo de esa abstracción ilusoria que es el tiempo. Aquí cada texto nos entrega un fragmento iluminado que nos permite captar los lazos secretos del gran rompecabezas, una suma de lo infinito que subyace en nuestro ser. De un modo fluido, nos vamos adentrando en la rica maraña, entretejida de relatos y plagada de símbolos, que constituye parte de lo que somos como personas en continua evolución. Al reconocernos en este vasto espejo que Gisela Colombo ha ido trazando accedemos a un instrumento de construcción de identidad individual y social. Este libro, que presenta la posibilidad funcionar además como guía de auto-indagación o autoconocimiento, constituye una prueba más de que los siglos de racionalismo simplificador no pudieron arrasar con la valiosa semilla del universo simbólico que, a pesar de los embates sufridos, no deja de germinar para convertirse en fuente de enseñanza e inspiración. Es precisamente la enseñanza lo que se destaca en estos textos que honran el saber. En cada uno de ellos, dedicado específicamente a un mito determinado, se plantea de inmediato el concepto de aprendizaje, aquello que el mito nos revela, aprendizaje imprescindible para moldear el carácter humano, lo que equivale a la transformación de la persona, condición fundamental en tiempos de decadencia. Cercenando el conocimiento cerramos puertas perceptivas que nos dificultan la captación y comprensión de la totalidad, perdemos los lazos de unión en un momento de la cultura en el que se privilegia lo relacional, lo diverso, lo que establece vinculación en horizontalidad. La invitación que nos ofrece Colombo de adentrarnos en los mitos podría considerarse un paso decisivo para alcanzar esta perspectiva integradora.
Oportunamente la propuesta de este libro se suma al concepto de inteligencias múltiples que ha permitido superar el diagrama limitante reducido a una inteligencia estrictamente racional, la que lamentablemente durante años fue la única medida de evaluación. El mito configura una percepción más amplia que nos permite desplegar una comprensión integral del mundo y nos conecta con la fuerza sostenedora que hace posible la vida y su continuidad. Son muchos los pensadores que han declarado que habitamos un mundo desencantado, un mundo que ha perdido su nexo con la fuente. Volver a encantar el mundo supone recuperar un pensamiento simbólico, no solo desdibujado por el exceso de racionalismo sino por los intereses mercantilistas de nuestra sociedad. Este es un libro de intensa conectividad de saberes, imprescindible en tiempos como los que vivimos, cargados de polarizaciones, enfrentamientos y fragmentaciones de toda clase. “Des-mitificar” nos brinda a lectores y lectoras una puerta que se abre a aspectos relevantes que necesitamos recuperar. En un momento de la Historia, sujeta al extremo a los dictados de un mercado que decreta obsoletas las mercancías recién estrenadas, instándonos a un consumo desmesurado, tenemos la oportunidad de descubrir que dioses y diosas tan antiguos aún gozan de excelente salud, en tanto son representaciones de fuerzas o energías capaces de atravesar el tiempo. Sin duda uno de los méritos de este libro consiste en transmitir con llaneza la honda significación que transmiten los mitos clásicos y, a la vez, de un modo ameno, logra acercarlos a nuestra cosmovisión y a nuestra muy tecnologizada cotidianeidad.”