El poeta y narrador piquense Dardo Cuellar, participante del Taller de Literatura que dirige Eduardo Senac, nos acerca una nueva producción salida esta vez de la nostalgia y la erosión del tiempo.
¡Corrí!
Hasta el último vagón,
para ver a mi pueblo
quedar atrás.
La suciedad del vidrio
es todo lo que quedó
de ese paisaje guardado
en mis ojos.
El día se convirtió
en noche,
negándome llevar
tu voz en mis manos.
¡Tu voz!
Ya no la recuerdo,
es como si nunca
hubiera existido.
A veces
me parece oírte
en el silbido del viento,
como si fuera una risa fugaz,
como si todo fuera
un mal sueño.
¡Pero no!
Es la ausencia
implacable y tortuosa
de la muerte
que se lleva
hasta el olvido.
Te recuerdo,
pero tu voz
se ha ido.