«Los artistas en estos tiempos nos estamos autoevaluando; el arte, la paciencia, el ingenio…Justamente al ser el protagonista del escenario esta pandemia que aterra al mundo con su peor repertorio (¡ningún artista tuvo tanto alcance!), los músicos se quedaron sin tablas para expresar su mensaje. La autoevaluación del arte nos lleva a retrotraernos en nosotros mismos para conocernos más, estudiarnos, replantearnos, etc. ¿Inspira o conspira más de lo que inspira? Probablemente la segunda, más allá de que la mayoría saca su instrumento, su pluma o su voz para templar el tiempo como pasatiempo, entretenimiento y fomentar el sano vicio que vive en uno. La paciencia juega un rol importante, ya que nadie fue tan paciente no sabiendo hasta cuando tiene que sostener ese arte emocional del ser humano. Paciente para salir a trabajar, para comer un asado con amigos, para juntarse con la familia, para pagar y para cobrar. Ahí se ve el ingenio. ¿Cómo soporta un artista un tiempo prolongado sin expresarse? Por eso las redes sociales se han visto gratamente invadidas por los más reconocidos y experimentados músicos como por los futuros artífices de la canción. Aunque uno quiera dejar el arte, el arte no lo deja a uno fácilmente. Ahora, en ese ingenio cuadra la responsabilidad de rebuscárselas para saber qué hará este mes o estos meses o este año respecto a generar ingresos desde…¡su casa! Muchos artistas viven al día, también podría pluralizarlo pero dentro de todo, puedo llevar un poquito más la cruz en este vía crucis que otros. Y acá se trata justamente de pensar en el prójimo. Nadie se salva solo. Somos una agrupación invisible como el virus que nos unimos para combatir la pelea que viene; la subsistencia artística. Que no es solo economía, sino también social, afectiva, anímica. O sea, necesaria. Muy. Se vendrán clases en línea, discos y libros en formatos digitales, espectáculos con entradas virtuales, cambio de repertorio, ideas para la proyección de las carreras colectivas e individuales, etc. El mundo está cambiando. No pudimos cambiarlo y él nos cambia a nosotros. Los pájaros vuelan en su máxima libertad, los peces son los dueños de los mares, los árboles no caen talados para dar aire y sombra, los ricos se debilitan y pasan a ser iguales que los pobres. Hay cosas positivas de esto. Busquémoslas. Con el temor de haber aburrido a quien lee, finalizaré mi aporte escrito con una última reflexión. Nadie sabe qué pasará mañana, entonces lo que importa es el hoy. Y el hoy solo, no tiene sentido, el hoy es de todos. ¡Adelante!.»
Emanuel Gabotto
Nació en Dolores (Buenos Aires) el 22 de junio de 1983. Hijo y nieto de payadores, tiene editados más de diez materiales discográficos, y ha recorrido la mayoría de las provincias argentinas, llevando también su arte a otros países, como Uruguay, Chile, Brasil, Panamá, Cuba, Colombia, Perú y México. Es el creador de Talleres de Payadores, que cuenta con varias sedes en el país, y está radicado en la ciudad de La Plata desde 2001. Posee el título de Licenciado en Comunicación Social y Periodismo. Gabotto se ha presentado tanto en los escenarios más tradicionalistas como en los más originales, desde teatros capitalinos a villas, cárceles, bibliotecas, jardines, escuelas, universidades, hogares de ancianos, hospitales y comedores infantiles. Se hizo sentir ante 350 mil personas, en ocasión de los festejos oficiales de la fecha patria del 25 de mayo, en 2014. Enfrentó en décimas a los más destacados exponentes de la improvisación de México, Cuba, País Vasco, Colombia, Brasil, Uruguay, Chile, Panamá, Puerto Rico, Venezuela y España, entre otros. Y es permanente su colaboración, grabando y escribiendo, con importantes artistas de su género y otros ritmos musicales. En diciembre del año pasado expuso su arte en Italia, junto a David Tokar, un habitual compañero de ruta, presentándose en la isla de Cerdeña, en ocasión del Festival Internacional de Poesía Improvisada. Allí compartieron escenario con artistas italianos y vascos.