Machete y olvido, una nueva poesía de piquense Dardo Cuellar.
Una vez vi un machete
de acero,
viejo y herrumbrado.
Un hombre lo traía
empuñado.
Decía: en el monte
lo encontré,
es mío.
Me lo puso
en las manos,
por un instante
fijé la mirada
y me miró
con sus ojos
llenos de muerte.
Era hierro forjado
con las vísceras
del indio.
Decía Ejército Argentino.
Toda la sangre de un pueblo
ahogada en una hoja.
Pasaba por la piedra
por si servía como cuchillo
aunque nació para matar.
Ahora no quedó nada
de aquellas batallas,
ni del indio
ni de la dignidad
del triunfador.
Es un fierro viejo,
doblegado y condenado
por los confines
de gemidos eternos.