«El viernes 17 de abril cumplí un mes de resguardo dentro de mi hogar. Claramente, yo, otro privilegiado de tener un techo donde poder cuidarme y cuidar al resto de la sociedad, a diferencia de muchas otras personas en situación de calle desde hace décadas. Pero no voy a hablar en estas reflexiones sobre las injusticias que rigen en el mundo desde que se instaló el capitalismo; sino que quiero acentuar estos pensamientos sobre el oficio y la labor de miles y miles de ARTISTAS INDEPENDIENTES que una vez más ven y sienten la fragilidad de su trabajo y el entorno. Comienzo diciendo que soy músico desde la infancia por amor eterno hacia las expresiones musicales que atraviesan contextos, personas y pueblos. Amante y loco de la ejecución musical que contiene los paisajes del lugar de origen, de la música arraigada que habla de las tribus, las regiones y las personas que la habitan. Soy también un tallerista de oficio, que relata y elabora precariamente algunos métodos poco ortodoxos para Universidades, Escuelas de Música, Arte, etc. Soy un monotributista recuperado en estos últimos meses. Soy padre de Astor. Soy un viajero de caminos por mi oficio de Músico Independiente, que pasa varias semanas fuera de su hogar y de sus afectos; pero encontrando en esos viajes el corazón de gente muy cercana que me convida su morada y me hacen sentir un poco en casa. Soy un soñador. Soy un testarudo. Soy un duro sensible que a cada angustia la carga el cuerpo, el físico. En estas líneas anteriores, lejos de querer hablar de mí, sino como introducción de conocimiento para que pueda interpretarse desde el lugar en el que pienso y hablo. En estos días de aislamiento me he sentido diverso, tranquilo por momentos y en otros no tanto, imagino que como a muchos/as ; pero estoy convencido de algo con seguridad, por lo menos para mí, y es que ya no seré el mismo, que estos meses que vendrán hasta vaya saber quién sabe, tengo la oportunidad absoluta de ver y atender el interior, ese que se dejaba para último porque la rutina que llamábamos “NORMALIDAD” no me lo permitía. Ahora es el momento, y ya no me puedo hacer más el boludo. A esto yo lo celebro, con pocas certezas, con algo de angustia y miedo, sí, claro, pero lo celebro. Creo también que este momento viene a emparejar a las personas que trabajamos en LA MÚSICA, me refiero a las personas que se dedican exclusivamente al oficio de cantar y/o tocar. El “bichito” dijera mi hijo, se lleva puesto todo. AHORA TODXS SOMXS IGUALES, AHORA NADIE PUEDE TRABAJAR. Por otro lado, por primera vez quedan en clara evidencia las instituciones y organizaciones, más actuales y más antiguas, que funcionan, que no funcionan, y que funcionan parcialmente. Una de los hilos más visto es por lejos la de las instituciones más antiguas de la historia del mundo, “LA IGLESIA”; seguramente un tema aparte que tendrán que estudiar, analizar y documentar la gente dedicada a la evidencia histórica; de mi parte, dicha Institución ya tiene mi desprecio y mi condena desde hace décadas, esto solo viene a refirmar mi posición. A pesar de la gravedad del problema, me alegra en algún punto el desempeño del Estado en este contexto, creando instrumentos para políticas públicas que son inéditas, que no existían, y que a mi humilde punto de vista son las acertadas en su gran mayoría. El tiempo dirá si es así, pero festejo el mérito de ponerse al frente en situación de pandemia. Extraño mucho muchas cosas, los primeros días de marzo comencé una gira por la Patagonia argentina, con 21 conciertos y 14 talleres musicales programados. Pude dar mi último concierto el sábado 14 de marzo en Gral. Roca (Río Negro) y me vi obligado a cancelar todo el resto de la gira que terminaba el 11 de abril. Con el corazón en la mano y el cuerpo agotado tuve que retornar a mi hogar, y en el viaje de regreso reflexioné mucho sobre mi actividad laboral, que es también mi motor inspirador. Amo profundamente hacer lo que hago, y este contexto me impide desarrollar esa labor y también repercute muy profundamente en los ingresos para mí y mi familia. Me parece momento que ya vayan cambiando las cosas, que eso que llamamos “LA NORMALIDAD” estaba mal, es injusto. Creo firmemente que tenemos que cambiar cosas de base, y también creo que en ese camino vamos, golpeadxs, pero vamos. Nos enfrentamos a una posibilidad inédita de cambiar profundamente las cosas, ahora tenemos tiempo. Y un dato no menor e inspirador: YO TENGO GANAS DE CAMBIAR LAS COSAS».
Fer Romero
Nació en la ciudad de Córdoba en 1981. Transitó su infancia entre la escuela y las plazas del barrio Talleres Oeste, y el baile folclórico. Su formación musical se complementó en el Conservatorio Provincial Félix Garzón y asistiendo a las clases de formación y perfeccionamiento de guitarra, armonía y técnica vocal con el gran músico de Huinca Renancó, Mario Díaz. Luego de primeras experiencias en grupos y ensambles de raíz folclórica, el 2009 ya lo encontró componiendo como antesala de una vertiginosa carrera. Luego de ganar algunos premios en su provincia y a nivel nacional, y de ser elegido para grabar la música de importantes festivales, editó su primer disco solista en 2014, titulado Color canción, emprendiendo su primera gira por México, cosechando menciones por su trabajo. En 2015 gestó como productor y músico junto a otros colegas cordobeses 10 caprichos de Carnota, disco homenaje al compositor bonaerense, siendo nominado un año después para el premio Gardel como Mejor álbum de folclore. A finales de 2016 volvió al ruedo como productor y músico en la edición de Caprichos de Carnota de Cámara, material registrado en vivo en un concierto con ensamble de cuerdas y grandes músicos invitados que se realizó en el Pabellón Argentina de la UNC. Romero viene recorriendo escenarios de toda latinoamérica, tanto en formato solista como con su banda, con la que ha logrado consolidar y sostener su identidad musical. Con dicha formación grabó su último material de estudio titulado Parte de la nada, editado en 2018. Producto de ensamblar y enriquecer sus versiones acústicas con pedales de efectos y loop, surgieron dos simples de estudio, Echadas las runas y Del musiquero, con producción y soporte audiovisual.