Las conclusiones de los foros de debate realizados en todo el país para la elaboración participativa de la Ley Federal de las Culturas, que prevé un marco legal para el sector, fueron entregadas por el Frente de Artistas y Trabajadores de las Culturas a las autoridades del Ministerio de Cultura de la Nación, que ahora deberá condensarlo en un anteproyecto.
En el transcurso de un acto realizado en la Biblioteca Nacional, el Frente entregó a la Ministra de Cultura Teresa Parodi el texto, un trabajo en construcción desde la pluralidad, con la síntesis de los aportes de los 46 foros que se realizaron desde noviembre del 2014 en todo el país, con la participación de 12 mil personas, más de 2 mil expositores, 34 pueblos originarios, 23 universidades públicas, más los debates realizados con sindicatos, asociaciones, organizaciones, diversos colectivos y más de 3 mil aportes vía email que llegaron durante estos meses.
En este acto estuvieron presentes las delegaciones del Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura de las provincias -La Pampa estuvo representada-, referentes de los campos de la diversidad artística, cultural, social y sindical, sumados a sociedades de gestión cultural. Las conclusiones presentadas serán sintetizadas por el ejecutivo a modo de documento para la redacción del Anteproyecto de la Ley Federal de las Culturas, una Ley Marco que permitirá darle organicidad a las políticas culturales públicas en todo el país.
Este proyecto apunta a un nuevo gobierno de la cultura de carácter federal, democrático y participativo, con un nuevo presupuesto nacional que será de estímulo para la producción y el trabajo cultural. El Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura (FAYTC) es un colectivo que trabaja en pos de la ampliación de derechos, la construcción de nuevos horizontes libertarios y el desarrollo de las bases de un Proyecto Cultural Emancipador.
A un año de la creación del Ministerio de Cultura, este Frente ha presentado una gran diversidad de aportes surgidos del debate federal, para darle una nueva organicidad a todo el universo institucional que abarca el Ministerio de Cultura Nacional, reconociendo la posibilidad de una mayor integración, respetando la identidad de cada instituto ya sea provincial o nacional y profundizando la participación democrática de los trabajadores en los gobiernos de las culturas.
En los debates por la Ley Federal de las Culturas se reconoció la importancia de tener una ley que posibilite y legitime, en términos de derechos humanos, los derechos culturales a la identidad individual y colectiva, a la memoria histórica, a la diversidad cultural, lingüística y de género, al acceso al conocimiento, al goce de los avances científicos, el patrimonio cultural tangible e intangible, a la formación técnica, artística y profesional; a la investigación cultural, a la propiedad intelectual individual y colectiva de nuestros creadores, a los bienes culturales en general; los derechos culturales de los pueblos originarios y sus legados ancestrales como base de las culturas nacionales, entre muchos otros derechos.
Se trata también, de crear políticas públicas para el estímulo y promoción de las industrias culturales argentinas, a través de la creación de redes y circuitos para el desarrollo local, regional y nacional, para la puesta en valor, circulación y comercialización de sus creaciones con sentido federal , de soberanía cultural y para el desarrollo de las nuevas tecnologías con una cultura digital nacional que respete nuestra soberanía ante el comercio electrónico y que sea defensora de nuestras diversidades.
En diálogo con Télam, Parodi, responsable de la cartera que llevó adelante la plataforma para pensar en conjunto este marco legal («una ley coral y marco», como la definió) recordó que cuando «anunciamos los foros con la intención de federalizar los 21 puntos iniciales, discutir qué ley necesitamos para el desarrollo y la potencialización de nuestra cultura, empezó a llamar muchísima gente que quería participar. Esta ley es necesaria, importante, porque la haremos entre todos».
Otro eslabón en la cadena de participación colectiva
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