Una poesía de Wielikosielek a propósito de las elecciones

Boleta única

Esta es la patria y no otra
la de un domingo en la escuela pública
No porque haya elecciones sino porque es invierno
No por los papeles oficiales sino por los documentos celestes y las libretas cívicas
como pasaportes a un país mejor
Esta es la patria y no otra
No por el rostro de los candidatos en la boleta única
sino por los afiches de Belgrano y San Martín en los murales de la infancia
“No soy el padre de la patria pero acaso sea un hijo digno”
Esta es la patria y no otra
La del calmo bullicio de estación que espera un tren
que partió en mil ochocientos diez rumbo a la nada o al olvido
Jesús protégenos en este viaje y haz que lleguemos sanos a casa
reza la leyenda bajo los santos de yeso en los andenes
Y hete aquí que en este domingo los viajeros se saludan
como si se reencontraran como si se despidieran
con modestia con arrogancia con falsedad con respeto
pero todos van en el mismo coche
Dos mujeres preguntan por la boleta única
y un hombre entendido les explica la novedad
Una adolescente embarazada con un nene en brazos
votará por primera vez
Un hombre viejo enrola su libreta negra
sobreviviente de varias elecciones pero de más golpes de estado
Me demoro en la caspa de su sobretodo cuando llega mi turno
y por una convención que no acabo de entender
termino encerrado en un aula como un niño al que lo han dejado solo
en el pizarrón manchado hay un saludo de invierno
y al costado el afiche de Milstein y Leloir
acaso para enseñarles a los chicos que si una vez fuimos grandes
lo fuimos por esa gente y no por la que sonríe en la boleta única
Y aquí estoy yo
con esta lapicera absurda como ante una prueba imposible
Y aquí estoy yo
que sin pensarlo hago una raya obliterando la democracia
y escribiendo sobre las caras sonrientes Jesús es el camino la verdad y la vida
Y hubiera querido poner también
Jesús protégenos en este viaje y haz que lleguemos sanos a casa
pero no tengo espacio en la boleta ni tiempo en el cuarto oscuro
Pliego el voto como un avioncito que no llegará a ningún cielo de guarismos
y salgo al mundo como un chico que se durmió cuarenta años en un aula
Pongo el voto en la urna de cenizas muertas
boleta hecha plegaria o rezo fúnebre que se ha vuelto única
Y entonces los miro a todos a los fiscales al policía a las abogadas
a la chica embarazada a las mujeres pobres a los jubilados
y les pido disculpas por no haber creído en nada
Me demoro en guardar mi documento
acaso para que vean que este pasaje celeste
también me da derecho al viaje y al escepticismo
Cuando estoy afuera acaricio a un nene con un perro
Jesús protégenos en este viaje y haz que lleguemos sanos a casa
vuelvo a decir para mí y para todos
Y el tren parte una vez con todos nosotros adentro
saludando al desierto desde una ventanilla
rota a piedrazos.

Iván Wielikosielek
6 de julio 2015

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