Viajero del tiempo, de Juan Rizzi

Una nueva presentación del Taller de Literatura dictado en la Biblioteca Estrada de General Pico. En este caso se trata de Viajero del tiempo, un cuento perteneciente al género fantástico escrito por Juan Rizzi. El recurrente tema del anacronismo siempre encuentra, no obstante, enormes dificultades de resolución. Rizzi las afrontó y la escribió, a fuerza de imaginación y sentimiento.

Viajero del tiempo

En la oficina de la empresa Maximún Cyber, compañía dedicada al diseño y construcción de naves espaciales y módulos de transportación molecular, J. C. Max 526 está frente a su escritorio. Tiene la sensación de ser un navegante que viaja en un pequeño velero detenido en el tiempo. Su mano de morenos y alargados dedos se extiende para encender la pantalla de su monitor, iniciando su rutina, escucha el ruido interior de la fábrica como una orquesta sinfónica de grillos. Es la conjunción perfecta de la simbiosis entre la alta ciencia aplicada a la cibernética y el cuerpo humano. Sus movimientos son gráciles y elásticos como un joven venado, diferenciándose claramente de los robots con apariencia de personas, que se mueven como alocadas marionetas humanas sin gracejo o sentimiento alguno. Es la maravilla de la autorregulación del organismo, armonizado con el movimiento de pulsaciones energéticas a través del sistema nervioso, su rapidez mental alcanzando el máximo desarrollo de las neuronas cerebrales es el mayor logro obtenido. Los científicos del módulo dedicado a la biología, concibieron la manera de detener la descomposición y reconstruir las partes afectadas del cuerpo prolongando la vida mediante la regeneración molecular, está radicada en la localidad de Pato Rengo, nombre adoptado después de la explosión en la fábrica de vinos. El poblado había perdido su belleza original, tal como una flor cuyos pétalos fueron arrancados por furioso vendaval, renaciendo victoriosa de sus escombros y desafiando toda adversidad a partir del 24 de mayo del año 2015. La moderna ciudad está circunscripta dentro de un gran óvalo rodeada por una zona asfaltada de un kilómetro de ancho, usada como área de transición con el fin de mantener la asepsia del ejido. Max ingresó su clave óptica y buscó información en su historial, se detuvo en aquella fecha que aún estaba en blanco. Abandonó la oficina dirigiéndose resueltamente al sector de transportación molecular. Mientras recorría el pasillo una sonrisa imperceptible se dibujó en su boca y un destello lumínico diferente mostró su mirada.

-¡Carmen! – llamó a su espalda la voz de una joven. Giró despacio sobre sus talones y la miró, sólo ella se animaba a llamarlo así.
– ¡Prima! ¡Qué alegría encontrarte en este lugar!
– ¿De verdad te emociona verme?
– Claro, Loli, eres mi prima favorita.- preguntándole a continuación – ¿Quién es esa joven rubia que estaba con vos en la sala?
– Jajajajajaja …ya me parecía, vos no das puntada sin nudo.
– ¿Te interesan rubias? – inquirió burlona la joven.
-¿Por qué piensas así? – respondió mordiendo su bronca ante la pregunta.
– Porque te conozco demasiado.
– Puedo haber cambiado, ¿no?
– ya sabes, sobre gustos…
– No te confundas con ella, Cariño, es bonita, sí, pero muy sagaz. -sonrió ante esta manifestación- Pero probar no te costará nada.
– Bueno, no te pongas así, linda, y preséntamela – le solicitó con ansiedad.
– No pierdes la costumbre, pero por tratarse de ti lo haré – respondió picarescamente Loli.
– Gracias, eres un sol, ¿ves por qué digo que eres mi prima favorita?
– ¿Cómo harás para presentármela? – inquirió.
– Anda, embaucador, soy tu única prima, pero vení esta noche al baile. Eso sí, te vienes como mínimo, de saco y corbata.
– Totalmente de acuerdo, linda.”

Digitó su código y la pantalla receptora mostró su configuración corporal, marcó en la consola la fecha en blanco y con resolución se dirigió a la cápsula habilitada. Victoria, una joven de dieciocho años, de piel trigueña, poseedora de una cabellera semejante a la cuna del sol al mediodía, de ojos que parecían ser el espejo del cielo, es hija única de una familia dedicada al cultivo de la vid, fuente principal de ingresos a la localidad de Pato Bello, llamada así por su fundador, bisabuelo de Victoria, quien al llegar a tan singular territorio, ubicado en un valle fértil entre dos cerros y atravesado por la vertiente de un río que descarga parte de su caudal en un laguna donde abundan las aves acuáticas mediante un arroyo con forma de cuello de flamenco, en ese sitio de encanto Máximo decidió establecerse para iniciar una nueva vida, fue cuando vio al pato multicolor que decidió como llamaría al lugar al sentirse impactado por la belleza del ave. Es un conglomerado de casas, árboles, acequias, viñedos, escuela, capilla, correo, comisaría, alcaldía y bodega. Se encontraba como todos los atardeceres, sentada sobre una piedra ubicada en el cauce del brazo, cerca de su desembocadura en la laguna, la cual tiene dibujado un corazón con dos iniciales y una fecha grabada. Fecha del comienzo de su romance con José Carmen, un joven moreno, atlético, de mirada agradable, cuando la sentó ahí por primera vez. Él, venado suelto en tierra fértil, trabajaba en la bodega, evitaba hacer cualquier ruido conforme se acercaba lentamente al lugar donde se encontraba Victoria, la dulce y esquiva joven que conociera en la fiesta de la vendimia en el poblado, En el silencio que le rodeaba recordaba las palabras que él le había dicho antes de despedirse. – “Volveré, te desposaré y tendremos muchos hijos” – por eso nunca faltaba al lugar esperando él llegara y cumpliera su promesa. El “plop, plop, plop”, hizo que su cara se iluminara. Sólo una persona podía ser capaz de hacer que una piedra plana hiciera sapito rebotando tres veces sobre la superficie del agua, sin embargo, no se movió. Las manos varoniles taparon suavemente sus ojos y una voz agradable preguntó: – ¿Quién soy? – El dueño de las manos mágicas – contestó. Al instante, sus mejillas se arrebolaron como una amapola púrpura en el atardecer. Se inclinó sobre ella y empezó a decirle quedito al oído: – Te quiero, déjame demostrarte el amor que por ti siento, será tan sencillo como dejar que la lluvia emborrache mi cuerpo con la nostalgia de un frugal encuentro… – Tal vez sea aún más hermoso que regalarte una flor en primavera robada de un jardín a la carrera, porque se marcha el colectivo de tus sueños… Mientras lo hacía, le quitó de la cabeza una hebilla rosa con una mariposa dorada permitiendo que su cabello cayera sobre su espalda, igual que cae una cascada de agua dorada. Apartándolo sutilmente, besó su cuello, Victoria giro su cabeza ofreciéndole su boca de húmedos labios y el brillo intenso de su mirada. Las luces del atardecer fueron apagándose lentamente. Se sintió mujer al entregarse al hombre que supo convencerla y demostrarle que amar era esa maravilla que vivía en sus brazos. La noticia corrió como reguero de pólvora en el poblado: ¡Explotó la caldera de la fábrica! Victoria sintió que el corazón se le paralizaba cuando su padre le dijo: – José Carmen está gravemente herido, no creo que sobreviva, fue llevado al centro. El lugar fue elegido por el estado para la construcción de un sector científico, destinado exclusivamente al estudio de la aeronavegación y transportación molecular espacial, en particular para las reacciones intermoleculares humanas y diversas fuentes energéticas. Formado por seis cuerpos distribuidos en un gigantesco círculo con otro en su centro y unidos por galerías. Visto desde arriba parecía una enorme rueda y desde el espacio, una luna sobre la superficie de la tierra. La reunión se realizó en el auditorio del centro espacial. Victoria se paró lentamente, sólo quedaba de aquella joven romántica el color de su pelo y sus ojos, la sangre ya no regaba el campo de las rojas amapolas. Habló con determinación, su voz se escuchó en todo el recinto, concluyó dirigiéndose a los presentes con una mirada fría y desafiante. – Aún tenemos brazos- tocó su vientre – y vida… La reconstrucción del lugar fue tomada en esa reunión, así como también la de cambiar su nombre. J.C. Mac 526 salió de la cápsula transportadora y se dirigió a su escritorio sentándose frente a su monitor; la sonrisa y el brillo de los ojos estaban más acentuados que al ingresar a ella, resuelto a completar lo que le faltaba al historial de su vida. Mientras lo hacía, susurraba armoniosamente:
– …Lo más maravilloso será amarte… igual que beber del aire tu perfume antes que el gallo cante en la mañana-. Extendió su brazo hacia el cuadro donde se veía la foto de una joven mujer rubia de ojos azules con un bebé en sus brazos, y abriendo su mano dejó caer una hebilla rosa con una mariposa dorada a un lado. En el ocaso de una encendida tarde del 24 de mayo del año 3015.

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