«Es un instrumento que se adapta muy bien a una gran cantidad de estilos»

El sonido de la flauta traversa era asociado con dioses. Considerado uno de los instrumentos más antiguos, el compositor Asenjo Barbieri escribió en uno de sus manuscritos en el siglo 19: «El origen de la flauta se pierde en la noche de los tiempos». Y hubo una frase que se dejó escuchar mucho durante la Edad Media, expresando que «una nota de ésta es capaz de calmar al mundo».

El santarroseño Agustín Cornejo se vinculó con el instrumento a través del proyecto Orquestas Infanto Juveniles, asistiendo a la Unidad 7 del Plan 5000. En su formación inicial, mucho tuvo que ver el docente achense Eduardo Cuevas -«me inculcó todos sus conocimientos, es alguien que aprecio mucho»-, y lo que en un primer momento parecía ser un pasatiempo, se terminó transformando en la senda elegida para expresarse musicalmente.

Cornejo vive desde hace algunos años en C´órdoba, donde cursa el tramo final de la carrera de Psicología, pero a su vez, la flauta traversa nunca ha dejado de acompañarlo, intensificando el estudio de la misma. Se ha vinculado a otros músicos, integra formaciones, y además, busca proyectarse como solista. «Empecé casi como jugando cuando tenía siete años, iba con mis amigos, y después con la orquesta interpretábamos música clásica, algo de tango. Lo asumí con mayor seriedad a los 16, hubo otro compromiso, a partir de otros proyectos de orquesta surgidos en La Pampa», contó Cornejo, abriendo la charla con El Lobo Estepario.

El año pasado visitó General Pico integrando, con Agustín Sepúlveda, Pampachay. Actualmente, Cornejo viene saliendo al ruedo con el grupo de folclore santiagueño Decime Chango, acompañado por Leo Maidana (guitarra, base y voz), Facundo Sosa (voz), Emiliano Villagra (guitarra), Gere Juri (violín) y Leandro Bazán (bombo). Y también lo hace junto a Pablo Banegas, con quien próximamente comenzará la grabación de un disco.

«Siendo un adolescente, los profesores de instrumentos no daban abasto para cumplir con tanta demanda, y fue entonces cuando mi profesor me preguntó si no quería empezar a dar clases en la orquesta de General Acha. De esa manera me terminé vinculando con la flauta de otra manera. A los 18 años armé junto a unos amigos un grupo de folclore que se llamó Meligüé, con el que anduvimos bastante por distintos escenarios de la provincia», agregó Cornejo, quien también integró La Yesca Malambo, y ha acompañado a León Gamba, Laura Gómez y Daniel Sosa, entre otros.

«Cuando llegué a Córdoba fue arrancar de cero, no conocía a nadie ni me conocían mucho. Siempre estoy acompañando, realmente me llaman a cada rato de diferentes formaciones, y en cuanto al proyecto solista que inicié el año pasado, de alguna manera es la búsqueda de esa sonoridad que es distinta a cuando se integra un grupo. He venido construyendo una seguridad con el instrumento que lógicamente, ante el nuevo desafío, se instala de otra forma, ya que surge el interrogante de si podrá interesarle a la gente. Es un instrumento que se adapta muy bien a una gran cantidad de estilos. Si bien ahora me dedico casi exclusivamente al folclore, he tocado desde clásico hasta tango, pasando por la música brasileña, y hace algún tiempo grabé un disco de funk».

Cornejo, aún con el impulso algo acotado por el tiempo dedicado a concluir la carrera universitaria, suma la mayor cantidad de ensayos semanales, mientras continúa confirmando fechas para presentaciones en reductos de la ciudad de Córdoba. «La flauta tiene muchos matices, puede aportar desde un sonido muy dulce hasta uno bien power o más sucio, con distintos efectos. Hay una sonoridad que se asemeja mucho al sikus, y bueno, todas esas herramientas son las que estoy intentando incorporar a mi proyecto solista. Tener esa variedad para no hacer siempre lo mismo, poder jugarme más en cuanto a la melodía. Siento que me falta aún un caminito por recorrer en relación a eso. Y me gustaría también mucho grabar un disco, la chance está, por lo que seguramente se dará en poco tiempo», concluyó.

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Autor

Raúl Bertone