Los matices sonoros de la palabra. Ritmos y silencios. Persistiendo en la exploración. La escritura de la poeta pampeana Marisa Cascallares expone esas modulaciones, articulación de las palabras ampliando horizontes de posibilidades. Nacida en la ciudad de Santa Rosa, Cascallares presentó días atrás este vértigo, su segundo poemario tras la aparición en el 2020 de Una marca de olvido, ambos de Editorial YZUR, de Río Negro. «La poesía no es un sentido sino un estado, no consiste en comprender sino en ser, nos dice Cesare Pavese. Ser en el mundo, una forma de estar en él y recorrerlo a través de la palabra, que abre caminos, siempre…Los textos fueron trabajados en una clínica de obra con la poeta cordobesa Elena Annibali. La portada es un acrílico denominado Nada se detiene, que pertenece a la fotógrafa y artista plástica Pilar Lobera García (País Vasco, España), con quien hemos realizado algunas colaboraciones por redes sociales. Ella ilustró textos que me pertenecen y yo escribí sobre algunas de sus fotografías. Carlos Andrés Jaramillo, filósofo y escritor colombiano, a quien conocí en pandemia a través de un programa que llevaba adelante en Facebook, fue el primer lector del poemario, cuando ya estaba en imprenta», contó Cascallares.
Luego de leer los poemas, Jaramillo escribió: «Es un libro que siento maduro. En el sentido, en que ha alcanzado su tiempo y los poemas están a punto. En él, hay el relato de esa larga temporada viviendo íntimamente con el dolor. Un dolor que puede socavar, pero también fortalecer. A veces, en ese tocar fondo, en esa intimidad con el dolor es que surge pleno el instinto de la vida. “Allí donde está el peligro, crece lo que nos salva” dice Holderlin. Por eso, sólo el que es capaz de enterrarse con su dolor, puede superarlo. Sentí el libro como experiencia de desnudamiento, de comparecencia bajo la luz cegadora de las clínicas, donde ya no es posible engañar al médico o a sí mismo. Donde una mano debe cortar y no puede dudar de la trayectoria del bisturí. Así de afilados son los poemas. Hay dos grupos de poemas que se superponen. Los gélidos. Los que tienen el filo que hiere. Ellos hablan envarados en sus delantales de médicos. Son precisos. La herida es limpia. Sangra. Abren aún más la herida. Y están los otros, los más líricos, los que el sufrimiento hace más humanos. No son tan contenidos. Su lenguaje es el del pasado y el de las cosas familiares. Hay una ausencia muy grande que atraviesa todo el libro. Cada poema lastima esa herida, la quema, quizás es el alcohol con el que alguien la limpia. Y hacés de esa herida abierta, de ese miedo a verla, de esa imposibilidad de zurcirla, un poema. La poesía debe ser la única cosa que existe por su imposibilidad. Hasta que llega ese momento en el que se nombra la herida y ya no se deja de mirarla. Me ha gustado el libro. Su precisión. Su voluntad de no engañarse y de luchar contra la inercia del dolor, aunque sea una lucha desigual…pues él nació con la primera luz del universo.”
Cascallares participó en dos talleres del Fondo Nacional de las Artes, coordinados por Alicia Genovese (2010) e Irene Gruss (2013). En 2019 realizó una Clínica de poesía con el poeta Franco Rivero. Ha sido publicada en antologías de Argentina, España y Chile. Con el colectivo Desguace y Pertenencia publicó la plaquette Pertenencia: Puesta en común de la diversidad cultural argentina, El hilo invisible (2011), Donde el viento (Editorial Dunken, 2016) y Hoja de ruta. Entre la niebla y otras zonas de duda (Ediciones en Danza, 2019). En los últimos años, aún con la pandemia haciendo de las suyas en el mundo, Cascallares continuó mostrándose activa. Participó en varias antologías, como Antología Poetas Argentinos Amigos de Marruecos, Antología Poética Homenaje a Vicente Huidobro, y en la Antología Homenaje a Gonzalo Rojas.

El libro presenta dos partes, que inician con epígrafes:
buscar palabras
que queden
a la medida del cuerpo
En “Memoria fantasma”. Bárbara Alí.
qué hay detrás de este vértigo
de su mano apretada
del ahogo
cuánto de lo no dicho
pulsa
*
el síntoma
irrumpe
en su cuerpo
delata
lo que fue negado
una vez y otra
y otra
y otra vez
*
el repentino giro
la oscuridad
la inútil resistencia
el vértigo despiadado
la mujer lo sabe
arrastra su cuerpo
hacia grietas sin nombre
el vértigo
de lo impredecible
calla
todas
las voces
afuera
el tiempo
se desliza indiferente
eterno
atrás
quedó la plegaria
mil veces repetida
la muerte no se anuncia
llega así
así
y doblega
63
Estamos hechos de antigua soledad y de un poco de
sombra. Pero también de una antigua espera, por cierto.
¿Espera de qué? De los días a venir,
de los rostros que aún carecen de forma…
En “Una herida interminable”.
Carlos Andrés Jaramillo
una hamaca
y el tren de todas las mañanas
ahora inaudible
un patio que sobrevive
a todas las inclemencias
las piedras traídas desde el sur su peso
lo que no fue
la confianza
cuando nadie
esa música que viaja con mis pasos
la guitarra entre tus manos el gesto
que no vuelve
*
a veces
solo a veces
cae
en viejas garras
pero aprendió a despojarse
de verdades impuestas
a espantar lejos
la oscura dentellada
del pasado
mientras
el atardecer
arroja su último fuego
*
en una lenta metamorfosis comienza
a despojarse de su piel
-conoce el ritual-
otra vez
los mismos ojos
y un idioma diferente
lejos
ha quedado
la que se pensó con trazos
exactos
otra vez
es tiempo
de reconocerse
*
siluetas negras danzan en las paredes
en un giro sin fin
el intruso
la invade
los párpados pesan
caen
sobre la tarde
el cuerpo no le pertenece
es un reloj de arena que nadie da vuelta
a lo lejos
alguien dice tu nombre
El libro fue presentado por primera vez en el Encuentro de Poesía y Patagonia(s). Pequeños animales que crepitan, realizado en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly (Chubut), los días 21 al 23 de setiembre. El encuentro, organizado por la poeta Luciana Tani Mellado, el colectivo Peces del Desierto y el Grupo de Investigación Culturas, Literaturas y Comunicación del Sur, reunió en una horizontalidad fraterna a poetas y talleristas de Buenos Aires, Mendoza, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Chubut. «Cabe destacar que este encuentro, fue una semilla que comenzó a germinar en el taller virtual coordinado por Tani Mellado (a partir de una Beca de Formación del Fondo Nacional de las Artes), que se realizó durante cuatro jornadas, entre enero y febrero de este año. Del mismo surgió una antología digital Y esto es un relincho, que contiene los textos de quiénes participamos en él. Además, para el Encuentro de Poesía y Patagonia(s), se compiló un iBook Luciérnagas. Pequeños animales que crepitan, que puede descargarse de la tienda de La Ballesta Magnífica, con textos de 24 poetas contemporáneos de todo el país, una coedición de Peces del Desierto y La Ballesta Magnífica«, concluyó Cascallares.

Fotografía de portada: Leo Guevara.