El recorrido invita con múltiples técnicas y estilos. Testimoniando la vigencia que tiene y tuvo siempre la pintura en nuestro país. Una práctica que a pesar de haber sido proclama muerta varias veces, sobrevive y se renueva constantemente. El XXVI Salón de Pintura Ciudad de General Pico se expone por estos días en la sala de MEdANo fruto de una selección realizada entre 88 trabajos presentados. Un amplio abanico generacional que a su vez nos muestra una persistencia disciplinar en el tiempo; una continuidad. Y también la permanencia de un interés. Las obras son el resultado de la acción hedonista de pintar, y su valor está en cada imagen per se, en su capacidad de evocar sensaciones e impresiones.
Cuando se recorre un salón de pintura se siente como en un remanso, un lugar donde reaparecen, como si fuese el principio de un cuento, las palabras del artista y curador argentino Jorge Gumier Maier cuando 25 años atrás pensaba en los avatares del arte y nos contaba que “en el saturado y vibrante paisaje del mundo, la pintura se ha desleído. Como un fénix fatigado, es necesario sostenerla en cada escena, en cada aparición. Pero es gracias a esta negatividad, a su insistente capricho, que es capaz, a veces, de recuperar su aliento sagrado”.
Las 45 obras que se exponen son Resiliencia, de Ricardo Arcuri (Acrílico, La Pampa); Que no se nos borre, de Ariel Lell (Acrílico, La Pampa); Conmoción, de Eliana Greda (Acrílico, Buenos Aires); Sembrando historias de mi tierra, de María Mercedes Jonas (Acuarela, Buenos Aires); S/T Serie Encrucijadas, de María Furguelle (Acrílico, Buenos Aires); Serendipias, de María García Fava (Mixta, La Pampa); Profundidades, de Claudia Deanna (Óleo, La Pampa); Barrio El Mondongo, de Natacha Ambros (Acrílico, Buenos Aires); ¡Viva la vaca…!, de Alejandro Orlando (Acrílico, Neuquén); S/T, de Esteban Soria (Mixta, Buenos Aires); Hay un cielo que no cede, de Dora Rossi (Óleo, La Pampa); Vieja fábrica, de Fabián Martinetto (Mixta, Córdoba); Caminantes, de Silvina Gardonio (Óleo, Buenos Aires); Cáscaras de nuez, de Adriana Chavarri (Mixta, La Pampa); Sinergia, de Evangelina Diez (Acrílico, La Pampa); Matrix 99, de Stella Maris Méndez Villafañe (Acrílico, Buenos Aires); Mandatos familiares, de Elisa Abelló (Mixta, Buenos Aires); Caburé, de Norma Poggi (Mixta, Buenos Aires); Desolación, de Rubén Matías (Óleo, La Pampa); La nube roja, de María José Pérez (Óleo, La Pampa); Diáspora, de María Daratha (Acrílico, La Pampa); Transformación natural, de Adriana Ale (Mixta, La Pampa); S/T, de Ivana Blanc (Mixta, La Pampa); Cartas del agua, de Damián Watson (Mixta, La Pampa); La Gloria, de José Luis Navarro (Acrílico, La Pampa); Consumo, poder y hambre III, de Rosa Audisio (Acrílico, La Pampa); Durero en La Pampa 16, de Luis Abraham (Mixta, La Pampa); Amplitud, de Diego Modzelevsky (Mixta, Buenos Aires); Magma 2, de Stella Sciaini (Mixta, Buenos Aires); S/T, de Florencia Miño (Mixta, Buenos Aires); Ventanas de América, de Marta Mikkelsen (Mixta, Buenos Aires); Apertura vibrante, de Liliana Quintero (Mixta, Buenos Aires); El arribo, de Jorge Alio (Óleo, Buenos Aires); Puerto seguro, de Roberto Jofré (Mixta, Buenos Aires); Arpegio 35, de Cecilia Gomeñuka (Mixta, Buenos Aires); De carne y hueso, de Mariano Couso (Acrílico, Buenos Aires); La careta, de Mario Calvo (Mixta, Buenos Aires); Soledades, de Lapo Chinich (Mixta, Buenos Aires); Metal I, de María Risoli (Óleo, Buenos Aires); Como ninfa en el bosque, de Silvana Bathel (Acrílico, Buenos Aires); Requiem de las almas en pena, de Guillermo Benavídez (Oleo, Buenos Aires); La vicuña y el lobo, de Alicia Dawidson (Acrílico, Buenos Aires); Presencia, de Ana Kljajo (Mixta, La Pampa); Casas acalambradas, de Claudia Espinosa (Acrílico, La Pampa) y Las trillizas en el parque, de Gustavo González (Acrílico, La Pampa). La muestra permanecerá disponible hasta los primeros días del mes de julio y los interesados podrán visitarla de lunes a viernes en el horario de 8:00 a 19:30.
Diversidad estilística y estética
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