Donde el papel de lo emocional fue prioritario

Un teatro de vecinos para vecinos. Una manifestación cultural en la que representan en una obra teatral de creación colectiva la historia del barrio, ciudad o pueblo al que pertenecen. Es el proceso que incide en la constitución de una identidad. Y en esa representación está muy bien explicitado un objetivo considerado decisivo: la construcción y el ejercicio de la memoria. La recuperación de la voz propia significa muchísimo para comenzar a restablecer valores perdidos, y en ese sentido la memoria, que es parte de nuestra vida y nos define, adquiere relevancia en las relaciones sociales. Sin ella no puede haber acuerdo o convención posible entre las personas, no puede haber vínculo.
La Cooperativa «La Comunitaria» (Rivadavia y General Pico) viene insistiendo desde hace algún tiempo con ese rito de arte colectivo, desde y hacia el espacio popular. Invitados en el marco de un intercambio de la Red Nacional de Teatro Comunitario, una delegación conformada por 60 vecinos actores amplió su horizonte de conocimientos y vivencias. De eso se trató la experiencia vivida en su transitar por el norte argentino, y con última estación en el vecino país de Bolivia. A la frase de “viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán”, perteneciente a Samuel Johnson, el grupo se permitió leer otra página de ese libro llamado mundo. La página de confraternizar, de estrechar vínculos a través del arte.
La obra colectiva «Se cayó el sistema, disculpe las molestias» fue el exponente de tantas voluntades dispuestas a recorrer más de 3500 kilómetros. La primera parada fue en tierra catamarqueña, en la hermosa San Fernando del Valle de Catamarca, donde fueron recibidos por «Los guardapalabras de la estación». Luego el grupo se trasladó hacia El Alto, en Bolivia, a 4200 metros de altura, generando el vínculo con el Grupo «Teatro Trono-Compa». La obra se presentó también en La Paz, la capital del país situado en el altiplano.
La delegación estuvo integrada por Nora González, Edith Bello, Ana Fernández, Patricia Payne, Lautaro Sacaba Fernández, Morena Sacaba Fernández, Noemí Schechtel, Walter Martínez, Rubén Tresen, Hugo Arancibia, Héctor Herrera, Adelina Cháves, Liliana Fewkes, Camila Corbalán, Brisa Mansilla, Gabriela Herrera, Lucía Paniza, Luciana Bilello, Juan Pablo Pedemonte Guerrero, Leandro Casarete, Juan Manuel Castro, Samuel Cavada, María de los Milagros Ruiz, María Florencia Ruiz, María De la Iglesia, Manuel Martino, Natalia Petitti, Ignacio Giménez Panadeiro, Diego Pallero, Oscar Giménez, Cecilia Blanco, Matías Sánchez, Karina Galdames, Héctor Gorosito, Alma Gorosito Galdames, Valentina Resler, Carina Sánchez, Ana Soria, María Allais, Ana Icasatti, Noelia Etcheverry, Exequiel Rodríguez, Carlos Alainez, Andrés Avalos, Marcela Ruiz, Celeste Alainez, Cecilia Gay, Alberto Cuadrado, Fabiana Pedernera, Virginia Bossie, Lucía Miranda Granda, Soledad Mora, María Rubio, Sofía Rasilla Tomaselli, Alejandra Rodríguez Sacarelo, Luna Lovizio Rodríguez, Alicia Diz, Leandro López, María Arosteguy y Mariana Martínez.
«Se me cayó el sistema, disculpe las molestias» trata sobre un peludo y un zorro, emblemas de la resistencia del modelo agropecuario, que viven las peripecias de los cambios productivos de la llanura pampeana. A través de las famosas leyendas populares de aparecidos recorren los nuevos mitos y las nuevas problemáticas rurales…El desplazamiento de la vaca por la soja, el cierre de las escuelas rurales, la falta de empleo. Los personajes, desplazados a la ciudad, son testigos de las consecuencias de los cambios culturales: hacinamiento, tecnología, consumo y basura. Es una obra que se pregunta por la esencia de la humanidad.

«Los pueblos hermanados pueden construir grandes cosas»

«Fue una experiencia única, muy movilizante. Ya no somos los mismos, esto nos hizo crecer y seguramente nos marcará en nuestras vidas. La Comunitaria vivió una de sus mayores experiencias en sus 10 años. Tendremos que procesar todo lo sucedido, pero esto es seguro que marca un antes y un después en nuestra construcción colectiva. Fue algo que tal vez nos suceda pocas veces en nuestras vidas, de esas experiencias que marcan un crecimiento como personas y como grupo, que te abren la cabeza y el corazón. Resultó un intercambio cultural intenso, con gente que nos abrió su casa, nos cuidó y demostró todo lo que se está haciendo en nuestro continente, en cultura viva comunitaria. Las comunidades tienen mucho que decir y mucho por hacer. Hay una forma de hacer cultura que está tomando mucha fuerza y que nos une en todo el continente americano. Esto se demostró en Catamarca y Bolivia, donde se pudo concretar este sueño colectivo de 60 argentinos que cruzaron la frontera para demostrar que los pueblos hermanados pueden construir grandes cosas», contó Diego Pallero, integrante de La Comunitaria.
El teatro comunitario no es sólo repetición de hechos desperdigados en el accionar humano. Esencialmente es un dispositivo en el que se representa una historia, o las historias específicas de un grupo personas pertenecientes a un barrio, ciudad o pueblo. Todo eso quedó expuesto en este viaje. «Por ejemplo, la plaza principal de La Paz se llenó de gente para ver, escuchar y sentir lo que teníamos para contar desde el arte. También en El Alto, entre dos calles de las más concurridas, donde las personas pasaban y se quedaban mirando, entre comerciantes y automóviles. La invitación esta hecha para que ahora el grupo boliviano de Fundación COMPA esté en Argentina en el 2016. El viaje nos permitió además conocer lugares mágicos como el lago Titicaca, conocer gente, su cultura. Muchos de los que viajaron por primera vez lo hicieron fuera del país. Todo es producto de un trabajo de varios años, de encuentros, vínculos, pero principalmente de la pasión por lo que hacemos. Nos fuimos argentinos y volvimos latinoamericanos», concluyó Pallero, consultado por Lobo Estepario.

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Autor

Raúl Bertone