El paisaje es un camino

Desde las pinturas rupestres hasta los tiempos modernos, nos esforzamos constantemente por grabar una imagen duradera de lo que vemos, o de lo que creamos desde nuestra imaginación, ya sea en papel o en lienzo. Desde niños sentimos la necesidad de pintar paisajes. Es un camino hacia esa infancia. Lo que nos rodea. Esa es la realidad y buscar una explicación racional le borraría la belleza a los motivos. La naturaleza es sublime y el hombre siempre se ha sentido fascinada por ella desde muchos puntos de vista.
El viejo oficio de pintar lo que nos rodea, cobija, ese ritual de encuentro permanente entre el hombre y su espacio. Confirmando la unicidad inextinguible de lo que habita y es habitado, lo que transforma y lo que es transformado, lo que ama y es amado. La imagen, como objeto de arte, siempre es la representación de una porción de mundo que construye sentidos. Es un discurso que circula socialmente y comunica, pone en relación diversidad de miradas que dialogan, se entrelazan, se soportan sobre imaginaciones, sueños, mitos, reverberaciones de lo real.
Desde hace algunos días se encuentra abierto el Salón de Otoño Paisajismo, y el mismo se puede recorrer en la sala de exposiciones de MEdANo. La muestra comprende 13 obras de artistas pampeanas, encuadradas en dicha temática y en la disciplina de pintura figurativa, en su más amplia concepción técnica y estética.
Exponen Norma Ferrero, Naturaleza en riesgo; Brenda Cabral, Ciudad; Fany Ferrero, La tapadera; María Estela Daratha, Calle vecinal; Norma Ferrer, Atardecer y cardón; Mirtha Alzamora, Paisaje de otoño; Carola Ferrero, Hacia La Amarga…Atreucó; Blanca Santillán, Laguna Delfín Pérez; María Rosalín, Niebla en el valle; Adriana Chavarri, Luz de otoño en el medanal; Mercedes Fernández, Establecimiento La Tapera; Rosa Fernández, ¿Vamos?, y Lili Sánchez, Vida en el campo. La entrada es libre y gratuita.

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Autor

Raúl Bertone