Mujer en marcha, de Águeda Franco

El festival «Grito de mujer», organizado por Olga Reinoso el sábado pasado, continúa resonando y su eco vuela aún por los pasillos piquenses. Una de esas voces inocultables fue la de Águeda Franco, presente en la vieja terminal de ómnibus con este texto, que trasuntamos.

Mujer en marcha

    … por qué a mí las tareas imposibles,
    hilar la arena
    dibujar el rostro del viento?
    Elena Caricatti Penella

Caminé larga marcha
sobre piedras quebradas.
Fui pie cansado y fui camino.
Me golpearon los vientos
calientes látigos del norte
chicotazos helados desde el sur.
Pero no me detuve.
Cuando aborté fui condenada
sin posibilidad de defenderme.
Y nadie preguntó qué me asustaba
qué reloj
marcaba sombras en mi corazón
qué silencio laceraba mi boca
y me dejaba sin salida.
Cuando parí fue con dolor
con alegría desgarrada.
Fui madre de los míos de los hijos de otras
amamanté cuidé crié
resguardé la familia en la tormenta
hilé la niebla
junté la arena grano a grano
hasta fundar la casa
apacenté los vientos
extendiendo los dedos como un arpa
para que se durmieran.
Zurcí cristales por su quebradura
impidiendo que la locura se desmadre
y filtre con su ácido los días.
Enhebré caracoles de océanos remotos
y los dejé sobre mi mesa
vocera de un infierno conocido
que socava en incendios.

Un destello me recordó quién soy:
mujer en marcha
mujer que se sacude los vestidos
después de los derrumbes.

Camino afilados espacios
con los hijos al hombro
con los muertos queridos.

Soy la que cuida el fuego
mientras marcha en la noche.

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