En Médano el sábado 13 de abril será la gran oportunidad de ver masivamente a Quimérika, pero esta banda que aún está naciendo ya tocó los acordes exactos como para ser escuchados y llenar el aire de la noche piquense con el viejo ritual que tanto extrañábamos: el rock and roll.
Si comparamos a Bud Bunny con King Crimson, a L-Gante con Pink Floyd, a la Delio Valdez con Dire Straits, o Lali Espósito con Miguel Mateos, comprenderemos rápidamente que estamos en la peor época de la música. Lo que alguna vez fue inspiración, rebeldía, la búsqueda de la excelencia en cada instrumentista y en el sonido final, dejó de existir para dar paso a un extraño ruido que regresaría a la tumba a Johann Sebastian Bach por voluntad propia. El reguetón, el cuartetazo y la cumbia están por todas partes y no hay melómano que pueda escapar a esta tortura cotidiana. Hasta las Retro Fiestas que prometían revivir los gloriosos años `80 hicieron trampa y se olvidaron que existieron tiempos mejores, una época donde la música estaba bien hecha, le hablaba a los sentimientos y al alma cara a cara, y las notas se vestían con clase.
General Pico no fue la excepción de esa estrepitosa decadencia, y cada fin de semana quienes gustan de la música son torturados en las radios, las calles, los locales nocturnos en general. La buena noticia es que apareció Quimérika, una banda liderada por Néstor Bessoni que ya se ganó un lugar y un numeroso grupo de seguidores, y que vivirá un momento especial el sábado 13 de abril en Médano.
Como decíamos, hablar de ‘buena música’ en los tiempos de J Balvin, Bad Bunny y Becky G resulta algo así como un sacrilegio para los oídos más puristas que han crecido con Supertramp, Neil Young o Leonard Cohen, pero nos encontramos con el propio Bessoni para alentar el viejo rito del rock and roll, quien nos lleva al pasado inmediato de Quimérika: “se forjó ya hace un tiempo atrás, hace unos años atrás diría. Antes de esto yo hacía un espectáculo de música melódica, algo más tranquilo. Y armé una banda que era sensacional, que me encantó porque el guitarrista era muy bueno, el tecladista era genial y el bajista también. A esa banda yo les propuse hacer otro tipo de música que fuera más la música nuestra, lo que a nosotros nos gusta, que es la música de los ochenta, noventa, el rock pop en nuestras propias versiones. En definitiva la música con la que nos criamos, y quedó armado el grupo. Vinieron los ensayos, la responsabilidad, etc.,” explicó Néstor Bessoni, guitarra líder y voz.
-Imagino que encontrar ese nombre tan particular de la Banda habrá llevado más de una conversación…
-Sí, jaja, dijimos, bueno, le dejamos Quimera. Cuando quisimos hacer un perfil en redes sociales como Quimera, había trescientos sesenta y cinco mil millones de Quimera. Entonces pensamos en algo relacionado a la quimera, entonces dijimos tenemos que cambiarle el nombre pero no alejarnos mucho porque nos gustaba, y así le buscamos la vuelta como para encontrar un nombre fuerte y único.
-¿Cuál fue el primer tema que tocaron, que también es importante sobre todo para para los anales de la agrupación?
-El primer tema que tocamos fue Acabo de morir en tus brazos, de Cutting Crew. Vos sabés que si hay algo que me partió la cabeza de esa canción y que tuve que ensayar tanto, es la guitarra principal, porque ya de por sí el tema es difícil, y encima tenía que cantar en el punteo. Pero salió, y creo es uno de los de los clásicos de la banda porque siempre tocamos ese tema cada vez que actuamos.
-Néstor vos este te definís digamos así, como rockero, un violero, ¿pero habías tenido ya oportunidad de estar tocando la música que vos querías?
-Sí, yo arranqué muchos años atrás, en la década de los ochenta, ahí el rock era potente, porque era una música que se solía escuchar en todos lados y nosotros hicimos esa música con dos hermanos y amigos. Después pasa lo de siempre, vino la familia y las prioridades se disipan.
-Claro, pasó el tiempo pero el rock quedó en las venas. Lástima que no quedó en las venas del mercado…
–Tenemos el mercado en contra, es obvio. Pero había algo en nuestro interior que nos movía a esto, aunque lógicamente no sabíamos el resultado.
-Está bien, es una apuesta, pero ustedes la subieron aún más con covers de Alan Parson por ejemplo, y su gran “Sirius/El ojo en el cielo”, o “Confortablemente Adormecido” de Pink Floyd.
– Es cierto, hay temas que no es algo que escuchas usualmente en una en una banda de rock. Hacemos esos temas y de hecho cuando después nos dicen “la verdad que cuando escuché que empezaba tal o cual tema no podíamos creer lo que estábamos escuchando” nos llena de satisfacción, no porque lo hagamos bien o mal, sino porque como vos decís, nuestra apuesta está ahí, en honrar esas canciones increíbles lo mejor que podamos.
-Si hay poco rock tocado por nuestras bandas en el aire, mucho menos hay rock en inglés.
-En las bandas de cover hacen mucho rock nacional, pero mucho, incluso un rock nacional más actual si se quiere. Y es un punto muy importante para nosotros el hacer temas en inglés porque te abre mucho el panorama, más allá que tenemos también rock en castellano en nuestro repertorio, como Miguel Mateos por ejemplo.
-¿Cuál fue el derrotero que tuvieron hasta ahora con Quimérika?
-Bueno, John Cooper, donde fuimos teloneros de Jaf y es como nuestra casa, es el lugar que encontramos porque amén de que Víctor (el dueño del bar) nos atiende maravillosamente bien, nos sentimos cómodos y si tuviéramos que tocar un rock de esa época entonces también es bueno que el lugar esté familiarizado con lo que uno hace. Pronto estaremos en Médano, tocamos en Ingeniero Luiggi, en el Casino Club también, nos gustaría ir a Trenel.
-Si bien Quimérika recién está empezando, imagino que ya tendrás una primera sensación respecto a lo que está resultando, te imagino satisfecho interiormente.
-Me está llenando totalmente. De hecho estoy feliz, es nuestro mundo, es algo que necesitamos para el momento de paz de cada uno y más con lo que venimos viviendo como país. Y además es la música que también escucho a diario, y pasa que a veces oís un tema y vas relacionando y decís “ah este está bueno para sacarlo”. Nos pasa muy seguido que escuchamos una canción y la tiramos al grupo, y ahí es como se va armando el repertorio. En el futuro vendrán buenas cosas, pero sobre todo supongo yo que pasa más por las actuaciones, por seguir ahondando las sensaciones que estamos teniendo. En YouTube tenemos un video subido, un tema grabado que se llama “Con mi sombra en la pared” de Miguel Mateos, que la idea es hacer un video, quizás eso también es parte de lo que venga más adelante. Así es, nos gusta lo que hacemos. Lo hacemos con placer.
-Estas tocando la música de toda tu vida, pero estamos en 2024 ¿Qué nos pasó? ¿Qué opinión tenés o mejor dicho qué sensación te ocupa? ¿Qué pasó en los años setenta, ochenta, noventa?
-Estoy convencido que la creatividad llegó más o menos hasta el año noventa y cinco, hasta ahí llegó la música que marcó al resto de la música, que marcó no solo una época, sino que son las bases de todas las canciones que vos escuchaste después. Ya en los ochenta hay tremenda influencia de los setenta y los sesenta, pero ya a partir del de la década del noventa al noventa y cinco fue como si ya estuviera todo hecho y se comenzaron a repetir. De hecho las bandas de la época de los ochenta, los setenta que todavía estaban en vigencia, vos escuchás los discos y no escuchás nada que te sorprenda, que vos digas “mirá que tremendo”, por supuesto que hay raras excepciones como Gilmoure, los discos de Pink Floyd, pero son raras excepciones que se han dado.
-¿Y ahora?
-El otro día estábamos mirando un recital con mi hija de Taylor Swift, la lírica está genial, está muy buena, pero yo creo que por lo que dice porque por la melodía en sí, no sé. Y así como ella hay algunos más, pero hay cosas que no entiendo y yo trato de ser lo más diplomático posible. Pero hay muchas cosas que no. No, no. Cada día allá por los setenta, los ochenta, queríamos aprender, y ahora el aprender música es una pasión de muy pocos, como si ya no hiciera falta aprender o ensayar. No se toman las cosas como antes. Los chicos de hoy aprenden tres tonitos y se largan a tocar la guitarra. Que está bien que así sea porque es una forma también de ir aprendiendo, pero siempre tratando de evolucionar y hacer y hacer más. Y ni hablar de lo que ocurre en la lírica también. Yo escucho las letras hoy y la verdad que no sé si me puse muy viejo o qué.
-Pero ustedes están aquí ahora. ¿Qué sigue?
-Sería un sueño que por lo menos en Pico, en el norte de La Pampa, acá en la zona de influencia, que haya rock otra vez. A mí me encanta, tengo un estudio y lo alquilo como sala de ensayo. Y hay buena madera. Hay gente que toca bien, que suena bien. Vos ves que hay materia prima como para para hacer cosas lindas para todos y me gustaría que todos tengamos las mismas chances. El rock no solo un cable a tierra, es lo que necesita uno para revivir el alma. Es eso.






