«Tal vez el llamado de atención lo tenemos desde nuestro propio interior»

«El mundo atraviesa una situación difícil y es difícil por lo impensada, sorpresiva y repentina. O tal vez nunca creemos del todo en lo que nos van informando, apelando a esa sensación inconsciente de superioridad humana ante el resto de las especies, y ante el resto en general. No sé si es un llamado de atención de la naturaleza o de qué, pero tal vez el llamado de atención lo tenemos desde nuestro propio interior como seres humanos. Y esa voz de alto que nos retiene en la calle cuando salimos, o que, mediante una medida urgente, nos obliga a resguardarnos hasta de los seres queridos, o que nos informa con datos e imágenes crudos la realidad de aquellos a quienes “les tocó primero”. Esa voz de alto, decía, nos invita a pensar si siempre hacemos lo que debemos hacer para ayudar al otro, para no dañarlo, para respetarlo y para empatizar con él. Por supuesto que también nos invita a reflexionar sobre cuánto nos cuidamos a nosotros mismos. A veces parece que pensar en sí mismo refleja una actitud egoísta y, sin embargo, es el punto de partida para cuidar del otro y querer a los demás. Yo no sé si el mundo cambiará después de esto. Y tampoco sé si cambiará para bien o para mal. Al parecer, y desde una visión un poco pesimista y general, con cada catástrofe parece haberse acentuado el individualismo. Sin embargo, siempre tuve confianza en el ser humano, en su interior, en su solidaridad y en su capacidad de comprender al otro, aunque sea en últimas instancias. De hecho, todas las personas cuyo trabajo es absolutamente necesario, están allí, uniendo voluntades. Por suerte, siempre he tenido gente a mi alrededor que me ha ayudado mucho, y eso me hace pensar que, si el mundo cambia, aunque sea en lugares no tan poblados como el nuestro, aunque sea en dimensiones más pequeñas como es “el barrio” al que uno pertenece, algo puede aflorar de todo eso que tenemos de bueno. Durante esta cuarentena obligatoria, y desde la suspensión de clases –unos días antes -, continué mi trabajo como docente, intentando llegar a mis alumnos desde la virtualidad. Eso también es impensado y sorpresivo, para estudiantes y docentes, todos habituados al trabajo en la presencialidad. Por lo tanto, la tarea de elaborar pautas, explicaciones, videos y demás, ha llevado tiempo. Sin embargo, el resto de los momentos han sido excelentes para crear, estudiar el instrumento, etc. Es un tiempo donde no hay horarios pautados, rutinas de actividades apretadas en el día, dinámicas de tiempos acotadísimos y corridas de un lado a otro. Por eso es un tiempo que permite pensar en nuestra propia obra, en lo que queremos decir, si aquello que decimos se mantiene vigente en nosotros o deberíamos cambiar la manera o el contenido dicho (siempre hablando de la creación artística). Yo, particularmente, disfruto mucho de mi casa siempre. Ahí está todo lo que quiero hacer. Por lo tanto, el aislamiento no implica una presión insostenible para mí, sino que aprovecho momentos. Y aún extrañando muchísimo el abrazo a los seres queridos, hay tanto de virtualidad en nuestra vida cotidiana, que muchas veces pienso que podemos paliar esta situación en gran parte gracias a internet. Por eso, en esta situación, creo que yo, y me animaría a decir que muchos otros artistas, estoy refugiándome en el arte, en la creación musical, que ya se ha configurado, más que como un trabajo o una necesidad, como una forma de vida. Creo que los escenarios cambiarán, al menos durante este año. Habrá cierto público que estará reticente a los lugares masivos y a las conglomeraciones y otro que, tal vez, “correrá libre” en cuanto se levante la medida de la cuarentena. Aun así, deberemos intentar nuevas formas de comunicarnos con el público. He visto a muchos artistas brindar conciertos desde el hogar, y yo todavía no lo he hecho. Sin embargo, hay ciertas plataformas que ya venían funcionando como un espacio de comunicación entre el público y el artista, hay artistas que se dan a conocer por redes, y, en todo esto, es cuestión también de ingenio y de creatividad…De seguir soñando el mundo que queremos no olvidándonos del mundo real, tal como se presenta, el mundo que vivimos».

Viviana Dal Santo

Es Profesora de Artes en Música, Técnica en Arreglos Musicales y Licenciada en Teoría y Crítica de la Música. Estudió piano con José Luis Juri y Diana Lopszyc, composición con Eva Lopszyc, y tomó clases e hizo el curso de Orquestación para Cuerdas con Gabriel Senanes. Con su piano se ha presentado en distintas ciudades del país. En 2009 recibió mención en el Concurso de Haykus Musicales organizado por el Era Musical Ensamble. Sus obras y arreglos han sido editados en partitura en Dando notas (Dirección de Políticas Socioeducativas de la Nación), Cancionero de los Ríos (Cámara de Diputados de La Pampa) y Método de iniciación a la flauta traversa (Universidad de San Juan). Fue referente en el Encuentro de Compositores Pampeanos en 2016. Egresó como Profesora Superior de Piano y Profesora Superior de Música del Conservatorio Provincial Nicolás Segundo Gennero, de Santiago del Estero, y como Preparadora de Coros de la Escuela Superior de Música y Educación Artística. En el Instituto Superior de Arte de la misma ciudad, cursó estudios musicales de pos grado en piano con la concertista Nelley Torresi. El año pasado 2018 presentó su primer disco, llamado Eco de mi voz, con un repertorio completo que le pertenece.

Compartir

Autor

Raúl Bertone