«Lo que siempre busco es un respeto hacia la canción»

Variablemente se llama su primer disco solista. Y de alguna manera, el trabajo parido el año pasado en Estudio 34 de Villa Allende, conformado por 12 canciones propias y de autoría compartida, marca el rumbo sincero que ha tomado este músico jujeño tras su partida del grupo Inti Huayra. Patricio Pachi Herrera era un pilar de esa formación que durante 15 años se transformó en una referencia ineludible de la escena perteneciente a la música andina. Inti Huayra -que quiere decir Viento Solar- se formó en 1999, con el mismo Herrera, Ezequiel López, Bacha Fiad y José Viti Alba, y desde ese momento trajinaron escenarios y proyectos pedagógicos que tenían que ver con mostrar la música del norte, por eso de que nadie puede amar lo que no conoce. Dejaron su impronta en cuatro discos: Pa’la vuelta, Almas, Savia y 4 Cuerdos.
El trabajo solista refleja hoy la madurez alcanzada por este cantautor y charanguista que siendo un adolescente atrapó la mirada y la atención del mítico Ricardo Vilca, quien rápidamente lo sumó a su grupo Ricardo Vilca y sus Amigos. Esa fue la génesis. Allí empezó a germinar su particular visión de la música, y su relación directa con el paisaje y su gente. Herrera es un músico que tiene como prioridad a la canción como un acto de celebración con el público. Y lo expone, lo traduce sin dar demasiadas vueltas. Hace casi 20 años que Pachi se radicó en el Valle de Punilla. En Variablemente no se guardó nada. El espíritu de la tradición andina lo sigue acompañando, pero la canción popular fluye sin prejuicios costumbristas. Esto es, abre el juego, se permite grabar una cumbia, un blues o un poema. Un abanico para derribar barreras.
«Hace bastante tiempo que vengo a La Pampa a tocar, lo hice seguido con el grupo Inti Huayra y la recorrimos bastante, y ahora en esta nueva etapa como solista, el año pasado vine y ahora la idea era presentar el disco más de una manera oficial, en formato trío, tocando todas las canciones que están grabadas. Lo más lindo que me pasó en esta nueva visita fue que se sumaron varios músicos de diferentes lugares de la provincia, y eso a mí me produce mucha alegría, es lo que yo busco con la música, ir rompiendo fronteras y a su vez unir distintos tipos de culturas o de música para hacer algo constructivo. Para mí, cantar es eso» cuenta Pachi, en el inicio de la charla con Lobo Estepario, en ocasión de su visita a General Pico días atrás.

– ¿Cuánto ha significado Vilca en tu formación musical?

– Ricardo fue un maestro rural, de Humahuaca, que dio clases en todos los pueblitos de la Puna y de ahí salían sus composiciones, a mi modesto entender unas verdaderas obras maestras. En el año 96 me convocó como charanguista en su proyecto después de disolver su banda y durante todo un año estuve tocando con él. Más que aprender a tocar, fue conocer y aprender otra visión de la música en la vida, un concepto diferente con relación a la utilización de la música, para qué aprender todo lo que uno aprende. No es solamente tocar bonito un instrumento, sino que importa dejar un mensaje y que trascienda todo.

– Venís dejando en claro que no querés estar más vinculado a ningún estereotipo ¿Qué momento estás transitando como compositor, como músico?

– Yo pasé por un montón de etapas. Tuve una época donde me preocupaba mucho lo tradicional, de tocar bailecitos y cuecas; después hubo un tiempo donde la mayor preocupación pasaba por lo social, dejaba de lado todo con tal de cantar canciones contestatarias, y hoy te puedo decir que soy joven de edad pero estoy buscando una madurez en lo artístico, considero que estoy en uno de mis mejores momentos, donde puedo alinear canciones que hablan del amor, del paisaje, de la temática social y que tienen un profundo trabajo musical y poético. Es decir, no son canciones «tiradas de los pelos» ni son pegadizas buscando algún hit, sino todo lo contrario. Yo busco musicalidad y que cuando toquemos, no solo te deje un lindo mensaje, sino que quien nos observe también encuentre a músicos que «pelan» tocando. Siempre me gustó componer, y ahora puedo hacerlo rodeado por la belleza del paisaje serrano cordobés, inspirado por un lugar reconfortante en el que vivo, donde solo se escucha el ruido del río y el canto de los pajaritos. Acá se vive en paz, es una elección de vida. En su gran mayoría las canciones de Inti Huayra son mías, más música que letra, pero últimamente estoy haciendo las dos cosas. Y me gusta también compartir, en este momento compongo con un montón de colegas. Hace poco hice una canción con Marino Coliqueo, uno de los integrantes de Che Joven; compuse con el riojano Ramiro González, hace poco le pase una letra a Luciano Cañete, es de Dolores y es increíble como compone. Es decir, no solo me baso en lo que yo hago sino que trato de abrir el abanico y compartir. Además de dejarlo sentado en este momento, en esta época que nos toca ser contemporáneos, y con todos aquellos músicos que tenemos una línea más o menos parecida. Siento que continúo componiendo con el mismo espíritu con el que componía hace 15 años, no estoy pensando en si gustará o se venderá, lo hago solamente porque me conmueve. Hace poquito compuse un taquirari, un ritmo que se estaba casi olvidando por la alienación que existe hoy en la música folklórica, donde es lo mismo tocar un taquirari, un carnavalito o una saya, todo suena igual “Tum, paa, tum…”. Entonces a mi me reconforta traer de vuelta a la escena un taquirari. Lo que siempre busco es un respeto hacia la canción. Cuando hice el carnavalito Pachamama, con letra del riojano Ramiro González, fue uno de los temas que más rápido hice en mi vida y es el que más se ha grabado hasta hoy de todos los que compuse.

– Te alejaste de Inti Huayra en el mejor momento de la banda, comenzaste otra búsqueda ¿qué te quedó de todo ese camino recorrido?

Inti Huayra fue una etapa increíble y muy hermosa en mi vida. Fueron 15 años de plena construcción, todos nos criamos juntos, crecimos juntos, somos los padrinos de nuestros hijos. Considero que lo que más me ha dejado es el trabajo colectivo, algo que en cierto punto puedo decirte que extraño hoy. No refiero solo a lo laboral, de salir a buscar fechas o vender shows, sino que hablo de lo ideológico. Siempre tuvimos mucha discusión y reflexión ante cada situación o cuestión, no tocábamos por tocar, siempre que tocábamos sabíamos a dónde íbamos, por qué íbamos y qué queríamos decir. Yo siento que a todo eso lo conservo, pero desde mi lugar solista. Todas las decisiones caen en mí, y en ese momento era todo grupal. Era algo muy lindo, que me hubiese gustado sostener en el tiempo, pero otras cosas o necesidades personales me llevaron a abrirme de Inti Huayra. Repito, si tengo que rescatar algo, fue ese pensamiento colectivo llevado a la realidad del trabajo. Es diferente cuando se licúa una responsabilidad entre cuatro o cinco personas. Más allá de eso, este nuevo desafío me encanta, realmente estoy muy cómodo y feliz.

– El disco reversiona algunas de las canciones que compusiste para Inti Huayra pero también decidiste darte algunos gustos, como con Dani Sánchez Blues o con Rey Mago de las nubes, o un recitado del poeta Maxi Ibañez…

– Así es, y de alguna manera el nombre del disco así lo confirma. Se iba a llamar De mente variable, pero era demasiado obvio. Sucede que con Inti Huayra estábamos muy vinculados a la música andina, obviamente me siento fuerte tocando carnavalito o tinku, pero me encanta romper esquemas, y en la medida en que lo pueda seguir haciendo, continuaré con eso. Lo estoy plasmando tanto en vivo como con lo que grabo. Trato de tocar lo que tengo ganas, pero siempre respetuosamente. El hecho de hacerlo de corazón, por ahí tocando una cumbia, pero no por el simple hecho de que bailen, hace que el público lo reciba bien. El blues lo grabé porque con Altiplano Blues, un proyecto que realizo junto a Edgardo Contizanetti, tocamos dos con charango y guitarra eléctrica, y después hacemos dos bailecitos, y otros dos blues, y después dos taquirari, y así…A mí eso me parece mágico. Ya en mi próximo disco, que estoy diagramando para grabar, voy a hacer un candombe y si tengo suerte de engancharlo nuevamente a Alejandro Balbis lo sumaré para que me haga los coros. En Variablemente se ofreció para hacerme arreglos vocales y le dije en ese momento que no había nada que tuviera tanto origen uruguayo, y que pensaba que iba a desperdiciar un invitado de renombre. El disco que viene será momento de invitarlo y hacer una canción con él.

– Resaltás, cuando referís a tu trabajo, lo del respeto y de hacer de acuerdo a lo que dicta el corazón ¿creés que es un momento donde la mayoría de los músicos jóvenes buscan transmitir lo mismo?

– Estoy muy feliz con la época que me toca vivir. Creo que hay un montón de artistas tremendos y nos estamos dando cuenta que tenemos que ocupar ciertos espacios, salir del under no solo para lograr un reconocimiento por lo que hacemos, sino también para que se conozca y se difunda. Te puedo mencionar a muchos colegas que admiro y donde siento que estamos en la misma línea, como Ramiro González, José Luis Aguirre, Bruno Arias, Raly Barrionuevo, Paola Bernal, Luciano Cañete, Vivi Pozzebón, Federico Toledo, Javier Caminos, el dúo Che Joven, Mariano Luque. Se trata de una lista infinita de músicos y de bandas que tienen coherencia y compromiso con lo que hacen, y realmente están dejando un testimonio de este momento.

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Autor

Raúl Bertone