«La payada es mi música preferida para vivir la vida»

La verdadera naturaleza del payador, como señala Víctor Di Santo en su trabajo «El canto del payador en el circo criollo», no corresponde a la figura errante que atraviesa a caballo con su guitarra a la espalda, solitario, la inmensidad de la llanura, sin hogar ni rumbo fijo, desgranando versos de pueblo en pueblo. Su auténtico origen está en aquel gaucho común que al final de la jornada de trabajo despuntaba en la pulpería el talento intuitivo de inventar versos con belleza y con sentido, acompañándose con la guitarra; habilidad en la que, eventualmente, podía medirse con otro cantor. Hacia fines del siglo 19 surgió el payador profesional, no errante pero sí viajero, que combinaba su repertorio de canciones criollas con el don de improvisar en versos de tono amoroso, campero y especialmente social.
«Si canta trovas de amor/engarzando mil delicias,/también fustiga injusticias/porque es del pueblo el cantor./Se adentra hasta el mismo albor/y es en la historia un cencerro/que en el llano y en el cerro/se viene identificando:/es porque canta opinando/como cantó Martín Fierro». Así describió el gran Roberto Ayrala el arte payadoril. En este tiempo, el género musical que supo estar en jaque por el olvido, se sostiene con aguerridos herederos, y uno de ellos es el bonaerense Emanuel Gabotto, nacido en Dolores un 22 de junio de 1983. Tiene editados más de diez materiales discográficos, ha recorrido la mayoría de las provincias argentinas, llevando también su arte a otros países, como Uruguay, Chile, Brasil, Panamá, Cuba y México.
«No debe existir vida sin música. Y cada uno tiene su música preferida para vivirla. En mi caso, el canto de los payadores. Desde que nací, en mi casa se sienten las milongas payadoras como algo común, del entorno familiar. Mi abuelo, que marchó físicamente siendo yo muy chico, era payador aficionado. Se llamó Enrique Repetto, chacarero oriundo de Lomas de Salomón, paraje campesino perteneciente a la ciudad de Dolores. Allí llegaban muchos payadores en las décadas del 50 y 60, con quienes él trenzaba versos. Sin salir de su paisaje pudo improvisar con los mejores de aquella época. La época de la «Cruzada Gaucha». Y antes de ese emprendimiento cultural payadoril rioplatense, que consistió en recorrer los 19 departamentos orientales con una selección de payadores, hubo otros hitos en la historia de nuestro arte. Vale recordar la presencia en los circos y en los teatros, y en la profesionalización del canto repentista de Gabino Ezeiza, el payador moreno que fue quien incorporó el ritmo de la milonga (antes se improvisaba en cifra) a la payada, además de tornar este canto social y de urbanizarlo», relató Gabotto, quien además posee el título de Licenciado en Comunicación Social y Periodismo.
Actualmente es director de Talleres de Payadores, con cinco sedes en la provincia de Buenos Aires y más de cien alumnos. En ese sentido, los últimos ganadores de certamenes, concursos y desafíos de payada surgieron de sus talleres. Algo único en nuestro país. Además, forma parte del espectáculo «Patria Joven», junto a cinco de los más destacados exponentes del arte payadoril, y de «Payadores vs Raperos», que ha alcanzado importante repercusión, e integra jurados de certamenes nacionales.
Gabotto se encargó, en la entrevista con Lobo Estepario, de evocar los orígenes, los tiempos viejos. Cuando nació todo bajo el impulso de una guitarra en la mano. «Ya venía de mitos con aires de realidad como Santos Vega y Martín Fierro, pero en el siglo pasado fueron Gabino, Betinotti, De Navas, Vieytes, Villoldo, quienes pusieron al payador en la plana mayor de las disciplinas artísticas. Muchos de ellos, grandes letristas de tangos reconocidos. Gardel le cantó sus obras a muchos payadores y dicen, quiso ser payador también. Luego viene la era de la Cruzada, en 1955, y posteriormente la dictadura calló un poco al payador hasta la aparición de un grupo memorable conformado por Di Santo, Crubellier, Lemble, Cosso, entre otros argentinos, y varios uruguayos de primer nivel que se radicaron en Argentina, como el Indio Bares, Barrientos, Lagos, Mosegui, Guichón, López Terra y una dupla para la historia del bronce: Curbelo y Ayrala. Posteriormente, con el nuevo siglo, surgen nuevas e interesantes generaciones de payadores que siguen, conjuntamente con los referentes, luchando hasta la actualidad por esta causa maravillosa».
Gabotto se ha presentado tanto en los escenarios más tradicionalistas como en los más originales, desde teatros capitalinos a villas, cárceles, bibliotecas, jardines, escuelas, universidades, hogares de ancianos, hospitales y comedores infantiles. Se hizo sentir ante 350 mil personas, en ocasión de los festejos oficiales de la fecha patria del 25 de mayo, en 2014. Enfrentó en décimas a los más destacados exponentes de la improvisación de México, Cuba, País Vasco, Colombia, Brasil, Uruguay, Chile, Panamá, Puerto Rico, Venezuela y España, entre otros. Y es permanente su colaboración, grabando y escribiendo, con importantes artistas de su género y otros ritmos musicales.
«No quiero pasar por alto la presencia de la mujer en la payada. Y ahí vuelvo a unirlo con mi humilde historia. Mi madre Susana Repetto, hija de aquel payador rural, fue también payadora. Maestra de campo y de ciudad, dejó un tiempo las décimas por los libros, los alumnos y la familia, y luego, ya hace 25 años, retomó. Dentro de ese selecto conjunto femenino que aportó sensibilidad al arte menciono a Marta Suint, que la conoce el mundo, y a Liliana Salvat, que dejó toda su impronta poética a un canto poblado de hombres. Pero no olvido a Susana Velázquez, la primera mujer payadora después de mitad del siglo 20, del que se tengan documentos fidedignos de su trabajo. Falleció joven, pero dejó una huella imborrable, mucho en yunta con mi madre. Susana aportó lo suyo, para mí más que relevante. Yo comencé de su mano, teniendo apenas 10 años ya improvisaba en mi casa y a los 12, ante el público. Ya hace dos décadas y creo ser joven aún. Cuando tenía tres años fui al Teatro Unione de Dolores con mis padres, se presentaban José Curbelo y Roberto Ayrala. Ellos se acercaron a saludarlos, y José les dijo que yo iba a ser payador. Y acá estoy», expresó.
El artista bonaerense agregó que su padre trabajó en un diario mucho tiempo, de ahí que «también yo estudié y pude recibirme de licenciado en Comunicación Social. Mi hermana es profesora de lengua, escribe poesías y presenta espectáculos culturales y payadoriles. De aquel entonces a esta parte pasaron cosas maravillosas. Llegué a payar con Bares, con Waldemar siendo muy chico…Conocí muchos paisajes nuestros, algunos horizontes lejanos, edité varios discos, compartí escenarios y contrapuntos con los máximos referentes de la poesía oral improvisada del mundo, creé los talleres donde hoy concurren cien alumnos a aprender a improvisar o escribir en estrofas tradicionales, dirigí una revista de payadores, gestioné muchos encuentros y espacios, me hice hermano de los raperos y soy parte de Patria Joven. Qué más pedirle a la vida, sino seguir soñando con el arte que amo, que me permite sobrevivir dignamente», concluyó.
Gabotto es un verdadero exponente de esta tradición criolla. Reivindicando al payador como el primer cantor de la historia, y como los trovadores y juglares europeos, iniciadores de este arte que conjuga canto y rima improvisada con la única compañía de la guitarra. Esa suerte de duelo dialéctico en la que los interlocutores recorren historias cotidianas, penas, amor y hasta breves disertaciones filosóficas. Aunque también las reivindicaciones políticas continúan con su lugar de privilegio y más aún el retrato de los marginados. Confirmando que la payada goza de buena salud, Gabotto se planta hoy sobre un escenario como un lucido y tenaz sucesor de José Betinotti, Gabino Ezeiza, y otras leyendas victoriosas sobre obstáculos, censuras e indiferencia.

1) ¿Qué le hubiese gustado ser?
Me encanta ser lo que soy, periodista y payador. Admiro muchas profesiones, como la del bombero, y me intrigan otras, como las circenses.

2) ¿Quisiera cambiar de trabajo?
No. Disfruto muchísimo y soy un agradecido de sobrevivir de lo que amo, del arte de la payada. Doy talleres los días de semana y actuaciones los fines de semana. Grabo discos, gestiono espectáculos, viajo, etc. Un privilegio.

3) ¿Un lugar para vivir en el mundo?
Conozco lugares maravillosos, dentro y fuera del país, pero los lugares los hace la gente. Elijo aquellos donde esté mi gente.

4) ¿Qué desea para su vejez?
Tranquilidad y buenos recuerdos de mi paso por la vida.

5) ¿Qué mejoraría de su cuerpo?
No sé, muchas cosas seguramente, pero me defiendo con lo que la naturaleza me dio.

6) ¿En qué tarea no se siente inteligente?
En muchas, aunque se aprende todos los días para tratar al menos de disimularlo.

7) ¿Cuál fue el momento más feliz de su vida?
Hay muchos, entre ellos familiares, afectivos, laborales, estudiantiles. Pasé momentos de mucha felicidad, pero no dudo que los más felices aún están por venir. Me hace feliz la felicidad del otro.

8) ¿Su primer trabajo?
La primera vez que cobré por hacer alguna payada, habrá sido un viático o la comida, pero un «sueldito» quizás con un programa de radio que hacía con mi madre en Dolores y había publicidades. Tendría 14 años.

9) ¿Cuál es el buen cine?

El cine argentino. Me gusta mucho ver y defender a nuestros actores.

10) ¿El último libro que leyó?
«El payador en Brasil», del gran payador e investigador de Rio Grande Do Sul, Paulo de Freitas Mendonca. Maravilloso.

11) ¿El mejor libro que leyó?
Varios. Pero elijo «Las venas abiertas de América Latina», de Eduardo Galeano.

12) ¿Un programa de T.V?
«Encuentro en el Estudio», con Lalo Mir.

13) ¿Qué instrumento musical le gustaría tocar?
El ukelele. Tiene un sonido que me atrae.

14) ¿Qué hito de la historia mundial le hubiese gustado vivir personalmente?
La Revolución de Mayo.

15) ¿Cuál fue la vez que más lloró?
La pérdida de algún familiar o amigo. Prefiero llorar de nostalgia o emoción.

16) ¿El mejor político en la historia del país?
No sé si el mejor de la historia, pero uno de los últimos que más me agradó fue Néstor Kirchner. Perón fue el más emblemático.

17) ¿La mejor persona que haya conocido?
Mi padre Hugo Angel Gabotto.

18) ¿Usted cree en la justicia de este país?
Creo en la justicia, acorde a los jueces que la practiquen.

19) ¿Qué profesión u oficio nunca ejercería?
Juez. Prefiero no opinar para no herir a nadie.

20) ¿Un personaje nefasto en nuestra historia?
Videla encabezaría una lista lamentablemente amplia.

21) ¿Le preocupa la muerte?
No, si no viene muy rápido…

22) ¿El arte salva?
Sí. El arte salva, cura, dignifica, enseña, transmite, ayuda.

23) ¿Qué opina del aborto?
Estoy en contra del aborto en general, pero hay casos respetables como el de una adolescente violada.

24) ¿Qué le gustaría saber del futuro?
No sé si me gustaría saber algo del futuro. Por ahí cómo estará mi país cuando yo no esté, mis nietos, mis hijos.

25) ¿A quién no dejaría entrar a su casa?
A un genocida.

26) ¿Donaría sus órganos?
Sí, claro. Ojalá sirva para que otro hermano viva.

27) ¿Recuerda su primera maestra?
Sí, no olvido ninguna. Mi primera maestra se llama Daniela, espero que ella me recuerde a mí.

28) ¿Qué opina de la religión?
Es algo maravilloso para el alma, pero lamento que por ella paradójicamente la gente se divida cruelmente. Por buscar la paz hay guerra y por buscar amor hay odio.

29) ¿Una película?

«El secreto de sus ojos». Orgullosamente nacional.

30) ¿Cuál es la persona que más le gustaría ver en estos momentos?
Mi abuela.

31) ¿Le molesta que fumen al lado suyo?
Sí, bastante.

32) ¿Qué sabe o recuerda de la dictadura militar?
Que fue la historia más sangrienta, dolorosa e hiriente de nuestra patria.

33) ¿Y de los gobiernos menemistas?
Que vendieron el país.

34) Se encuentra con Cristina en un ascensor, ¿qué le dice?
«Cristina, te valoro y reconozco tu garra. Gracias por lo que hiciste por el país». Le criticaría algunas cosas, pero con respecto a mi profesión, le agradecería por hacer un Ministerio de Cultura, poner a Teresa Parodi y por reconocer como nunca antes el canto del payador. ¡Somos Patrimonio Inmaterial ante el Mercosur!

35) ¿A quién le gustaría parecerse físicamente?
A nadie en especial.

36) ¿A quién le gustaría parecerse intelectualmente?
A Dolina, José Pablo Feimann, Fontanarrosa, Galeano. Igual no reniego de mi pobre intelectualidad.

37) ¿Le niega o le negó el saludo a alguien?
No, soy una persona educada. Por ahora…

38) ¿Qué le gustaría saber ante todo?
La verdad.

39) ¿La Plata está bien gobernada?
Sacando el lamentable episodio natural e inmanejable de las inundaciones de hace un par de años, creo que La Plata es uno de los lugares más interesantes de todo el país. Por sus espacios verdes, sus posibilidades culturales, su tradicionalismo, sus facultades, su historia, sus paisajes arquitectónicos y su ambiente pueblerino, más allá de su enorme población.

40) ¿Su peor defecto?
Tengo muchos, pero los demás tendrían que decir el peor de todos.

41) ¿Qué le gusta regalar?
Décimas.

42) ¿Qué piensa del periodismo en general?
Pienso que está muy politizado, como todo. Cuesta ver a periodistas independientes de verdad. Pero los hay. Existen muy buenos periodistas.

43) ¿Justificaría en algún caso la tortura y aún la muerte?
No, no me parece una medida justa.

44) Se incendia su casa, sólo puede llevarse una cosa, ¿cuál?
La guitarra. Con ella me ganaré el pan para levantar una nueva casa.

45) ¿Una canción?
«La guitarra de Pancho Luna». Es el himno de los payadores y yo como payador elijo esa creación de Curbelo y Ayrala.

46) ¿Cuál lugar de la casa es el mejor para leer?
Según qué tipo de lectura. Me inclino por el sillón.

47) ¿Si fuese presidente, qué es lo primero que haría?
Tierra para los aborígenes, jubilados con buenos sueldos, protegería a quien vive en la calle, ayudaría a los enfermos de adicciones, etc. Cultura y deporte para todos. Y en lo que a mi profesión respecta, cultura criolla en las escuelas.

48) ¿Si fuese Dios, qué es lo primero que haría?
Es feo tratar o querer ser Dios, aunque sea por un instante. Pero si así fuese, sacaría todas las armas del mundo.

49) ¿Cuál fue la persona que más lo ayudó?
Muchas. Mi madre, mi padre, mi hermana, mi novia.

50) ¿Se arrepiente de algo?
Seguramente, pero los arrepentimientos son personales.

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Autor

Raúl Bertone