Raúl Barboza, el embajador del chamamé

Luego de participar del Festival Mundial del Acordeón en Montmagny, Quebec (Canadá), el multipremiado instrumentista Raúl Barboza arribó al país en septiembre para cumplir una serie de presentaciones y también para terminar de grabar su nuevo material discográfico. El próximo lunes 13 de octubre, desde las 21 horas, se presentará en El Social BarClub de Santa Rosa. Entradas anticipadas en Fahrenheit Libros, 9 de julio 56.
El disco incluye la música original que compuso especialmente para el film La Guayaba, de Maximiliano González. Entre sus últimas creaciones también quedará plasmado “Nazareno el artesano”, dedicado al legendario luthier de acordeones Nazareno Anconetani, quien junto a sus hermanos construyera en los años 50 el primer instrumento cromático que tocó “Raulito, el mago”.
A los 76 años, Barboza sigue representando a la Argentina en cada una de sus presentaciones internacionales: la Stage Academia de Acordeón de Marseille lo tuvo como principal Master Class. Por segundo año consecutivo participó en la edición 2014 de «Trobada D’acordionistes D’arseguel» (Pirineos, Catalunya), festival que desde hace 35 años reúne a los mejores acordeonistas de todo el mundo.
Respondiendo a un pedido del Ministerio de Cultura de Francia, viajó a Cabo Verde para dar clínicas y conciertos didácticos para músicos sudafricanos, en la tierra de la legendaria cantante Cesária Évora, quien en 1995 lo escuchó en París y le pidió su participación en el disco Cesária para el sello BMG. Junto a sus músicos Nardo González (guitarra) y Roy Valenzuela (contrabajo), en el mes de marzo fue el artista argentino que cerró el homenaje a Julio Cortázar,  acontecimiento organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación y celebrado en el Salon du Livre, de París.
«Sigo estudiando, trato de sacar sonidos; el hombre cada día regenera sus células, yo trato de vivir paralelamente a la vida que pasa, yo soy un presente, estoy tocando y haciendo músicas para que cuando yo no esté físicamente le pueda servir a alguien: no es una herencia, dejo un trabajo.  Ahora soy un hombre que ha vivido lindo, cada noche le doy gracias a la vida por llegar a esta altura sano, poder portar sobre mí el acordeón, que pesa catorce kilos, y mi valija, que pesa veinte, cambiar de climas, idiomas, horarios, comidas, modo social de vivir, y poder decirle a la gente «esta es una música que viene de una parte de nuestro país», señaló el año pasado.
Se trata de un gran músico y dueño de un extensa trayectoria que comenzó, cerca de los nueve años, cuando sus padres –ambos de origen guaraní– lo iniciaron en el arte del chamamé, del que se lo considera como su principal representante en el mundo. De hecho, en el 2000, el Ministerio de Cultura y Comunicación francés lo nombró Caballero de las Letras y las Artes de Francia, país en el que reside desde 1987. Su llegada a la Ciudad Luz fue de la mano de Astor Piazzolla –un gran admirador de su música– que le presentó a los productores del mítico «Trottoirs de Buenos Aires», que lo contrataron por primera vez para difundir el género en París. Desde entonces participó en innumerables giras mundiales difundiendo el género por el mundo, compartió escenario con importantes músicos internacionales de la talla de Paco De Lucía, B.B. King, Peter Gabriel, además de importantes referentes del folclore argentino.
El tour nacional que emprendió el reconocido músico, comenzó el 11 de septiembre en el teatro Municipal de Gualeguaychú y siguió por la Feria del libro en Chajarí y otras localidades. En octubre rodará por el teatro Auditórium de Mar del Plata (sábado 4), Jacksonville de Montevideo, Uruguay (domingo 5) y, entre el 7 y el 13 recorrerá las ciudades de Santa Rosa, General Roca, Neuquén, Esquel, Bariloche y Zapala, para despedirse en Espacio Cultural Don Juan de La Plata (días 17 y 18).

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